sábado, 08 de agosto de 2020
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Los espacios públicos, el alma de la ciudad

Artículo desarrollado por DIPO, Equipamiento Urbano.

A través de sus monumentos, sus farolas, bancos, paradas de colectivo, cestos, bebederos, bicicleteros, bolardos y todos los objetos que componen el equipamiento público la ciudad se expresa. Nos dice quién es, nos habla de su historia, de su gente, del estilo vida que se tiene allí.

Cuando todo este mobiliario está diseñado, pensado con un objetivo, le aporta  a la ciudad una personalidad determinada que ayuda a generar un estilo de ciudad, una imagen, la hace única, especial, singular. Incluso cuando el equipamiento no está pensado, también se está diciendo algo de la ciudad! ….quizá no algo positivo, pero también es información que llega, de forma más o menos conciente, a todos.

Es fundamental tomar una decisión al respecto, no se trata de objetos sueltos, no puede ser inocente y desmembrada la decisión de incorporar unos u otros, ya que ese conjunto de objetos será “lo que se vea de la ciudad”, le dará su estilo, su unicidad. Pensemos en las famosas bajadas de subte (Metro) de París por ejemplo, acaso no son indudablemente parisinas?….y a la vez son piezas fundamentales para conformar esa imagen que se forma en nuestro recuerdo de aquella ciudad. El objeto y la ciudad están amalgamados, no sabemos bien quien fue primero, se retroalimentan perfecto.

Nada es inocente, ni debe serlo. Que ciudad somos, o queremos ser? Sería la pregunta, que creemos es bueno que este en la mesa de trabajo de la obra pública municipal.

No pareciera lógico suponer que un banco de plaza debería ser igual para la Plaza de Mayo, que para Pinamar, Salta o Bariloche. Nos damos cuenta que estos lugares son muy distintos, su energía, su historia, el entorno natural y/o cultural, la ciudad que contiene esa plaza, el tipo de uso que se le va a dar al espacio público y por ende al mobiliario que lo equipe….no tienen nada que ver una plaza con otra. Así como tampoco tienen poco en común una plaza céntrica con una plaza de barrio, dentro de la misma ciudad.

Pensemos lo insólito que sería que la Plaza de Mayo tuviera bancos fabricados con Coihue hachado (árbol nativo del sur, típico de la arquitectura del circuito de los siete lagos). O que en Tilcara las paradas de colectivo sean de acero inoxidable y blindex con baners publicitarios luminosos. Serian una especie de nave espacial apoyada allí.

Por otro lado, cuando estemos de visita en alguna de estas ciudades, seria óptimo que sintamos que estamos ahí, que nos podamos impregnar de ese sitio, verdad? Y que luego cuando recordemos aquella ciudad, sea una e inequívoca la experiencia de haberla conocido. Que no se nos desdibuje como un lugar anodino y la confundamos con otra.

El equipamiento, como toda la obra pública, por definición, debe permanecer en el tiempo varias generaciones, eso creemos nosotros, por lo menos. Por eso vemos  el equipamiento urbano como un hecho cultural. Son objetos de uso permanentes, que expresan un momento histórico, un pensamiento, un estilo determinado. Son parte integral de la historia, nos cuentan los valores, las intenciones de una época. No es lo mismo un espacio público con bancos comunitarios o no, con bicicleteros o no, con lugar para apoyar sombreros y guantes o para recargar celulares, o darles de comer a las mascotas. No solo hablan los objetos de distintas épocas o usos que van cambiando, también hablan de decisiones políticas. ¿Queremos que la gente se encuentre en las plazas? ¿Queremos incorporar entre los usuarios a la gente que anda en bicicleta o practica skate? ¿Nos interesan los niños o los viejos? ¿Las mascotas? ¿Los que tienen afectada su movilidad? ¿Queremos que el espacio público invite al arte callejero o no? Queremos preparar este espacio para poder albergar manifestaciones masivas? Queremos que gente en situación de calle pueda dormir en un banco? ¿Queremos que la gente pueda comer en la plaza? etc., etc. Son mil decisiones las que se juegan al decidir el equipamiento de un espacio público. Ninguna es inocente, repetimos, por decisión u omisión, lo que se hace con el equipamiento público habla del pensamiento que la ciudad, la época, o que el gobierno de turno tiene sobre las personas, las cosas y los valores en juego.

En DIPO Equipamiento Urbano S.R.L. somos diseñadores industriales. Sabemos que diseñamos mucho más que mobiliario de calidad para plazas públicas, así lo sentimos. Es obvio que el equipamiento tiene que ser de gran durabilidad, ya lo dijimos antes en esta nota, no sería equipamiento público si no fuera así. Sabemos del vandalismo, de los rayos UV que afectan superficies, de la erosión, de ergonomía, etc. Pero también nos importa lo simbólico, lo que hay detrás de un conjunto de objetos en una plaza.

Cada objeto de nuestro catálogo fue oportunamente un pedido de algún municipio para que diseñáramos el equipamiento adecuado para algún espacio público que se estaba remodelando. Luego esas características particulares, quizás se repiten en otras ciudades y este equipamiento puede llegar a adecuarse sin problemas. Pero siempre está la posibilidad de diseñar algo especial para un lugar determinado.

El diseño casi nunca abarca un solo objeto, ya que en una plaza conviven bancos, cestos farolas, bebederos, etc. Trabajamos también sobre la coherencia entre la familia de objetos que van a convivir. Esa coherencia es crucial, para que no sólo se sienta la armonía de la plaza con el entorno sino también de la plaza consigo misma.

Los espacios públicos son los lugares donde nuestro espíritu gregario se manifiesta, donde esa cualidad ancestral que no hizo llegar a donde estamos encuentra su terreno fértil. Para descansar, compartir, expresar, manifestar o ser lo que nuestro momento histórico nos demande.

Será por eso que nos encanta hacerlos más hermosos.




 
Aquí se ve claramente la coherencia entre la ciudad y el equipamiento, así como la coherencia entre el equipamiento mismo: se puede ver la familiaridad que hay entre las luminarias, la cartelería, las barandas, y el kiosco.
 

 
  
Bancos modelo España. Para ser ubicados junto al mar, nos recuerda las piedras erocionadas del entorno marítimo, la blandura de la arena, la naturaleza que los rodea. (Bancos de hormig{on pre moldeado, color natural, terminación superior al molde, inferior martelinada. Vesiones para pescadores y para tres personas).
 

 
  
Bancos modelo Colón. Diseñados para una plaza histórica de estilo art nouveau. El diseño moderno rescata cierta gestualidad de aquel estilo e incorpora materiales clásicos para reforzar el concepto. (Bancos de madera dura con patas de fundición gris. La familia de objetos incluye: bancos con y sin respaldo y con y sin apoya brazos; un modelo de bicicletro individual; un cesto de residuos y un bebedero).

  

Banco modelo Parque. Diseñado para un gran espacio verde, donde la gente va a pasar el día, el banco hace las veces de mesa para apoyar la merienda, el bolso, etc. Las ondulaciones de la madera y las patas y sus proporciones robustas, nos recuerdan lo natural y agreste del entorno. (Bancos de madera dura y patas de Acero. La familia de objetos incluye bancos con y sin respaldo y cesto de residuos).

DATOS DE CONTACTO:
DIPO EQUIPAMIENTO URBANO S.R.L.
Web: www.dipo.com.ar
Tel: +54 223 471 0156
 

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