jueves, 28 de mayo de 2020
El tiempo - Tutiempo.net

Prof. Sergio Raúl Mellano.

sergio_mellano@hotmail.com

Arbolado urbano, ¿cómo manejar este bien público?

Los conflictos versus los usuarios.

El arbolado de los pueblos y ciudades asiste en estos años a una serie de problemas crónicos, mezclado con sentimiento, pasión y manipulación deliberada.

• Por un lado, el arbolado se ha convertido en un elemento social, político, discutido y apasionado. Aunque su presencia y función podría suponerse paralela a la de otros servicios (alumbrado, barrido, etc.).

• Y, por otro lado, está el concepto funcional, por el que se exige que, tanto áreas verdes como arbolado, cumplan determinadas funciones concretas: regulación ambiental, atenuación de ruidos, depuración del aire, aportación de humedad y sombra, influencia psicológica, etc.

Ambas concepciones conviven, aparentemente con conflictos educacionales distintos según donde se mire, desde la mente de los gestores o la de los usuarios. ¿Se puede manejar correctamente algo, un bien público, que no se sabe exactamente para qué es?

La cuestión no es insignificante. No es sencillo ser objetivo con el arbolado público, por eso es fácilmente objeto opinable, discutible, apasionamiento desmesurado y/o manipulación sin cultura. Ningún otro elemento urbano despierta tantas razones. Ningún otro gestor de elementos urbanos se encuentra sujeto a tantas presiones e intromisiones (políticas, de vecinos, ecologistas, etc.); presiones que llegan a imponerse al correcto criterio técnico (especializado)

Actualmente el arbolado se enfrenta a un entorno más agresivo que hace 40 ó 50 años: pavimentaciones, edificaciones, desagües, agresiones constantes, etc. o sea que los árboles que han dejado su lugar natural están o no adaptándose a los nuevos tiempos.

En realidad toda la gestión actual del arbolado urbano (diseño, ejecución, mantenimiento, renovación...) carece de orientación funcional: para qué queremos el arbolado en nuestra ciudad, cuánto y qué arbolado necesitamos, dónde sí, y dónde no. En ausencia de tales referencias, la gestión no puede tener una referencia clara.

Es la asombrosa vitalidad de los propios árboles, su terca resistencia a agresiones, limitaciones y penalidades de todo tipo, la que está salvando la existencia del arbolado urbano, gestionado, bajo unos parámetros que rozan la irracionalidad.

Sin embargo, esa resistencia tiene un alto costo: la presencia, a veces generalizada, de árboles raquíticos, mutilados, arruinados (es decir, radicalmente anti-estéticos y disfuncionales) que los convierte en elementos de riesgo en el entorno urbano.

¿Qué función cumple el arbolado?

En lo que respecta al arbolado urbano:
• ¿Es correcto considerar al arbolado urbano como “ornamental”? Si la consideración es “ornamental”, los criterios de valoración, conservación y gestión serán ornamentales, estéticos.
• ¿O debe ser considerado y tratado como “arbolado funcional” y cumplir determinadas funciones?

Por difícil y delicado que sea determinar las funciones que obligadamente debe cumplir el arbolado urbano, es obvio que éstas deben ser más amplias que el puro adorno. Cada ciudad deberá definir conscientemente (o, conscientemente, indefinir) en su Normativa (Plan General y Ordenanzas) la funcionalidad de su arbolado urbano. La gestión global del arbolado urbano, diseño, ejecución, mantenimiento, valoración económica, etc., tiene su apoyo último en lo que la Ordenanza de cada ciudad defina o deje sin definir.

• “Arbolado ornamental” significa y es el árbol meramente estético, considerado desde el punto de vista del paisajismo.
• “Arbolado urbano” como un término que recoge no sólo la exigencia estética, sino las demás (ambientales, funcionales...) exigibles al arbolado y al resto de los componentes del verde urbano.

Valoración del arbolado urbano

La valoración económica del arbolado urbano, tanto de árboles individuales como de conjuntos de árboles, como del valor patrimonial del conjunto del arbolado de una ciudad, es una tarea compleja porque, para empezar, no está claro qué se debe valorar.

Un primer problema consiste en que, para valorar algo, hay que saber por qué le damos valor. Normalmente todo elemento urbano tiene unas funciones definidas, y está ahí para cumplirlas: una fuente, una farola, una conducción de agua, etc. En el arbolado urbano no está bien definido “para qué” está ese árbol ahí, por lo que no se puede valorar “cuánto” está cumpliendo su función. Por esto, todos los sistemas de valoración económica eluden la valoración funcional (“está bien ahí”, “no debería estar ahí”, “aquí falta arbolado”, “aquí sobra”, “debería haber arbolado, pero menos voluminoso que el existente, etc), es decir, eluden valorar el conjunto, el arbolado, el efecto, la función..., y pasan directamente a valorar los árboles existentes. Esto es una simplicación quizás excesiva, pues se puede acabar dando un altísimo valor económico a árboles, por ejemplo, ubicados en un lugar absurdo, radicalmente molestos. O a no incluir, en la valoración global, la ausencia de arbolado allí donde es obvia y flagrante su ausencia.

Los diferentes métodos que hay intentan valorar el árbol individual existente, dando valor, básicamente, a la especie, al tamaño y al estado. En la práctica esto significa que “a más grande, más valor”, “a mayor edad, más valor”, “a mejor estado, más valor”.

• Esto tiene sentido sólo en parte, pues así como es correcto cuando hablamos de un árbol singular o monumental, puede no tener sentido en otros casos, arbolado viario, por ejemplo, donde es posible que el tamaño grande sea un problema (que, de hecho, me obliga a podar cada año...), o donde la edad, a partir de un momento, no es precisamente una característica interesante.
• La valoración del estado (estructura, fitosanitario...) suele tenerse en cuenta, pero no suele llevar el valor de un árbol a cero, cuando hay árboles que, por su estado (ruinoso, semimuerto, etc.) merecerían muy poco o ningún valor.
• No se llega tampoco a valoraciones negativas, lo que quiere decir que cualquier árbol, en cualquier estado y ubicación, es interesante, con tal de que esté ahí.
• Todo ello trabaja en la dirección de un mantenimiento a ultranza de lo existente, sin favorecer un rejuvenecimiento, cambio o alternativa.
• La consecuencia puede ser una población de árboles viejos y en mal estado, y de los que no nos planteamos “qué hacen ahí”, ni cuándo van a ser renovados, ni si esa es la especie o disposición más interesante.

Los diez mandamientos (... Podríamos poner más)

01. Lo que le hagas al árbol ahora, lo manifestará, no mañana, sino dentro de 4 u 8 o más años.

02. No hace falta tocar al árbol para dañarlo muy gravemente. La parte más delicada del árbol está bajo la superficie, y no a 2 metros de profundidad, sino a 30 cm. de profundidad. Las raíces están instaladas horizontalmente y lo más superficialmente que pueden. Y en un área normalmente mayor que la proyección de la copa.

03. Basta una zanja para degollar un árbol. Basta rebajar el suelo 20 cm., elevar el nivel del suelo 30 cm., o compactar el suelo con el simple paso de camiones o maquinaria, para dañar gravemente un árbol.

04. Algunos árboles pueden sobrevivir a alteraciones graves del suelo fabricando nuevas raíces de absorción, pero las raíces de anclaje pueden morir y descomponerse, y, tras ello, el árbol caerá en una tormenta.

05. El centro del tronco no es la parte más viva, sino la más muerta. La parte más viva del árbol está justo debajo de la corteza: los golpes y descortezados son las heridas más graves.

06. Los árboles no “se curan”, no son animales. Es prácticamente imposible “curar”, “fortalecer”, “alimentar” o “recuperar” un árbol dañado, herido, agotado. Las heridas grandes (podas exageradas, desgarros...) producirán, con seguridad, pudriciones graves de la estructura, 10 ó 15 años más tarde.

07. Los árboles dañados no suelen morirse: sobreviven dañados y siguen creciendo, convirtiéndose en árboles peligrosos. La valoración y reducción de riesgo es una actividad en alza.

08. Cuanto mayor sea el árbol (más viejo, más alto, más denso...), más difícil es actuar sin graves consecuencias: cuanto más joven, todo más fácil. Y hay especies que soportan más los abusos y especies que no aguantan nada.

09. No creas que lo sabes todo sobre los árboles. Observa los resultados a largo plazo y pregúntate por qué.

10. Todos estos problemas se pueden prever, pero no se pueden solucionar. Generalmente es posible (aunque francamente difícil) actuar correctamente bajo el arbolado. Todo proyecto de “conservación” del arbolado debe llevar un estudio, previo al inicio de las obras, que plantee un plan de conservación serio y bien realizado. Sin esta previsión, la conservación entra directamente en el terreno del milagro.

Algunas nociones de tipos de poda

Tipos de poda
Los criterios básicos para definir y realizar cualquier tipo de poda son:
• Seguridad
• Funcionalidad. Función. Estética. Expectativas.
• Emotividad. Este criterio podrá modificar algún tratamiento siempre que no tenga restricciones de los puntos anteriores, sobretodo por lo que se refiere a la seguridad. Es el criterio menos determinante. Algunos árboles por su valor patrimonial o histórico podrán requerir tratamientos específicos, para garantizar su continuidad. No olvidar garantizar también la seguridad de los que van a disfrutar con su continuidad.

La poda
La poda es parte de nuestra cultura, es una costumbre heredada. Generalmente, la idea de podar va acompañada de mucha voluntad y poco conocimiento. Se oye decir que una poda “le hace bien a los árboles”. Esto es válido para los que están limitados por la crecimiento de sus raíces y sufren su debilitamiento, lo que provoca un desequilibrio entre la copa y la capacidad de absorción, pero no lo es para los árboles que están sanos.

Hay quienes están convencidos de que el arbolado necesita una poda todos los años para su correcto mantenimiento, quizás porque es lo que se ha visto con demasiada frecuencia y que puede ser cierto en silvicultura o en fruticultura, donde se busca dar al árbol una forma determinada y una producción, pero no en el caso de los ornamentales.

La poda del arbolado urbano es uno de los factores de mayor controversia dentro de su mantenimiento y, también, es donde se cometen grandes errores, muchas veces irreparables.

Un árbol que se halle en un medio conveniente al que se ha ido adaptando poco a poco, que no sufra coacciones especiales en su expansión, aérea o subterránea, y que no presente señales de debilidad o ataques parasitarios, no necesita poda, sólo algunas operaciones de mantenimiento corriente, a las que se denomina “poda de mantenimiento”.

Ésta consiste en operaciones de escasa envergadura y que son esencialmente preventivas:
• La poda de ramas muertas o rotas, la supresión de tocones, para evitar que se conviertan en un foco de ataques parasitarios o sean el principio de una pudrición interna.
• La eliminación de renuevos (brotes emergidos de las raíces) o de chupones, cuyo desarrollo se efectúa a costa de la alimentación de los órganos que los sostienen.
• La supresión de ramas estructurales mal dispuestas que pueden causar daños en su desarrollo a otras ramas, o dificultar su crecimiento, e incluso presentar riesgos de rotura.

Pero existe otra poda, llamada “de formación”, por medio de la que se busca obtener:
• Una ramificación equilibrada, a partir de la orientación del desarrollo del árbol hacia una estructura diferente de la que originalmente presenta su especie.
• La elevación de su copa.

Riesgos
La poda puede entrañar riesgos importantes para el árbol y aún verse aumentados si no se dominan adecuadamente las técnicas para su correcta realización.

Las operaciones ejecutadas con excesiva frecuencia sin las precauciones correspondientes ni la habilidad mecánica suficiente, pueden perjudicar la seguridad en años posteriores. Los cortes y las heridas que se producen al eliminar las ramas se convierten en vía de entrada de hongos, insectos, parásitos que causan enfermedades, pérdida de perímetro fisiológico, pudriciones y oquedades que dan como resultado ramas nuevas con uniones debilitadas de sus soportes.

Por otra parte, la poda extremada, al ocasionar la muerte de parte del sistema radicular, puede conducir a un anclaje insuficiente del árbol y facilitar su caída.

Además, el gasto energético que le supone, a un árbol podado año tras año, reconstruir su ramaje, lo va debilitando hasta el punto de llegar a secarse definitivamente. Ante el hecho de reducir la parte aérea pero no la parte radical, se continúa con el suministro de la misma cantidad de savia bruta y, como el árbol tiende siempre a equilibrar, forma tallos y hojas suplentes y frutos, lo que provoca un desequilibrio que va, desde la pérdida de productividad y longevidad prematura, hasta la muerte.

Criterios usuales de poda
• Eliminación de ramas por densidad excesiva: es una de las principales causas de poda. Esta poda permite la entrada de luz y aire en la zona interior de la copa, la excesiva humedad en la zona interior de la copa puede facilitar la infección por hongos. También se poda por motivos de seguridad en zona de elevado riesgo de incendio.
• Corrección y reparación de daños: árboles dañados por tormentas, rayos, etc. o por podas mal realizadas (coronación). La poda se podrá limitar a retirar la rama muerta o afectada para evitar la afectación de la madera sana. Además en algunos casos se realizará una poda de reequilibrio o reformación. Esta categoría incluye las podas fitosanitarias.
• Aumento de la floración.
• Direccionamiento o control del crecimiento.
• Reequilibrio de la poda para un trasplante.
• Mantenimiento de los árboles ejemplares.
• Poda de refaldado o levantamiento de la copa.

La poda en las diferentes fases del árbol: recomendaciones

Primera fase: árboles en período formativo (fase I)
El período formativo del árbol se caracteriza por una gran vitalidad, gran capacidad de adecuación al entorno, no tiene el peso de la historia.

Características básicas:
• Crecimiento general del árbol: elevado (exponencial)
• Proporción copa activa – estructura: muy elevada
• En términos empresariales: costes de estructura muy bajos en relación al conjunto productivo
• En términos de Producción Neta: PN > R (respiración)
• Rápida respuesta a heridas, desestructuración
• Fuerte dominancia apical
• Pocas reiteraciones (las reiteraciones son un signo de finalización de esta fase)
• Distancia anual entre anillos: regular. Para mantener esta constante con un diámetro del tronco cada vez mayor, tiene que aumentar la copa y el área foliar. Cada anillo representa un incremento neto de madera respecto al anterior.
• Las enfermedades suelen estar ausentes en esta fase (excepto estrés trasplante o mala plantación o aclimatación)
• La duración de esta fase es muy variable en función de la especie (siempre condicionada por el factor entorno). Tres grandes grupos:
- Árboles de las primeras etapas de la sucesión ecológica: árboles colonizadores, de rápido crecimiento (aquí tendremos árboles del género Álamos, Sauces, etc)
- Árboles de crecimiento moderado (Plátanos, Tipas, Fresnos, etc.)
- Árboles de crecimiento lento (género Robles, Tilos, etc.)

Actuaciones a realizar sobre árboles en fase I:
• Plantación correcta (tutorado, preparación terreno, enmiendas, etc.) Este punto es muy importante: siguiendo el símil de una fábrica, estamos en una empresa de nueva creación con costos muy bajos pero que necesita un buen aporte de materias primas para asegurar la producción. El período inicial es un período crítico.
• Posibilidad de actuaciones drásticas: Poda de formación a copa en vaso, etc. La poda de formación es muy importante en los primeros años:
a- Formación estructura básica en copas controladas.
b- Variación del acabado sobre la estructura natural.
• En este período es cuando se define: funcionalidad, relación entorno y coste de mantenimiento.

Segunda fase: árboles en período de madurez (de estabilidad) (fase II)

Características básicas:
• Se inicia con la aparición de reiteraciones (perdida de la dominancia apical: aborto de yemas terminales)
• PN se acerca R, la producción anual neta tiende a cero • La estructura del árbol se mantiene estable, no hay grandes cambios, excepto algunos motivados por alteraciones externas: perdida de una rama
• El tamaño de la copa y el área foliar suelen ser más o menos constante
• El incremento anual de madera tiende a ser constante (ligera reducción de los anillos de crecimiento)
• Tiene cierta capacidad de replicar la copa - cierta juventud
• Empiezan a aparecer enfermedades y plagas más o menos crónicas.
• Los problemas mecánicos se vuelven más graves.
Esta fase suele ser mucho más larga que la anterior. (En roble puede ser de unos 400 años, en fresnos es de unos 30 años y es casi inexistente en álamos)

Tratamiento sobre árbol maduro (tratamiento 1 de acuerdo a las premisas)
Premisas:
• Tratamientos en fase I realizados correctamente
• Decisión correcta
• Interacción entorno correcta: “El árbol correcto en el lugar correcto”.

Tratamientos:
• Poda de mantenimiento de la estructura.
• Poda de seguridad.
• Seguimiento visual del estado.
• Medidas correctoras suaves.

Poda de mantenimiento:
• Eliminación de ramas cruzadas, deterioradas, con poco futuro.
• Ojo reiteraciones.
• Mantener estructura original.
• Gradiente.

Poda de seguridad:
• Codominancias.
• Ramas deterioradas de tamaño grande.
• Reiteraciones poco seguras.
• Análisis visual - instrumental.
• Seguir restricciones internas y externas.

Medidas correctoras suaves:
• Sustentación artificial.
• Reducción de peso.
• Enmiendas, medidas correctoras en el suelo.

Tratamiento sobre árbol maduro (tratamiento 2 de acuerdo a las premisas)
Premisas:
• Árboles desestructurados (cambios en la estructura).
• Ausencia de plan de gestión.
• Mala decisión inicial (comprensible a muy largo plazo).
• Interacción con entorno problemático.
• Abundancia de defectos, heridas, problemas fitosanitarios.

Tratamientos:
• Recuperar estructura original si se puede (costo biológico, costo económico).
• Permitir la estructura menos mala costosa.
• Tala.
• Tratamientos frecuentes.
• Tratamientos espaciados (seguimiento frecuente).
• Sustitución.

Evitar repetir el proceso que nos ha llevado a esta situación.
La decisión de talar:
• ¿Funcionalidad?
• ¿Estética?
• ¿Costo?
• ¿Calidad de vida?

Tercera fase: árboles en declive (envejecidos) (fase III)
Esta fase empieza cuando las enfermedades, la fragilidad estructural y daños generales se adueñan del árbol. El árbol tiene todas las características de un anciano. En esta fase tenemos los árboles singulares de la ciudad (los que no sean singulares y estén en esta fase más vale sustituirlos).

Características básicas:
• Desintegración de la copa.
• Perdida o pudrición de la madera en tronco y ramas primarias.
• Expansión gradual de hongos dentro del árbol.
• Reducción del área foliar.
• Elevada importancia ecológica.
• Período de duración variable: en álamos, este suele ser un período muy breve. Otros árboles de madera mucho más dura (roble, castaño) tienen un período de senectud mucho más largo.

Actuaciones a realizar sobre árboles en fase III:
• Retirada de rama verde nula (solo seguridad). La pérdida de fotosíntesis menos ingresos al sistema.
• No cortar ramas moribundas (en proceso de muerte).
• Las ramas grandes generan auxinas (potenciador del crecimiento radicular).
• Muy importante CODIT y Corte Correcto.
• Muy importante examen mecánico.
• Usar técnicas adecuadas.
• No hay una regla (la estructura inicial se ha perdido). Evaluación detallada.

Las principales actuaciones se deben realizar en el entorno:
• No modificación cotas, etc.
• Mulch.
• Ojo abonados.

Decisión del tipo de poda

Para poder llegar a la decisión final hay que evaluar:
• Las principales características específicas e individuales
• El histórico del árbol: qué estructura, objetivo, etc.
Los factores intrínsecos: aquellos que son respuesta al estado fisiológico, mecánico, etc. Problemas vasculares, radiculares o energéticos (reserva).
Estructura del árbol: presencia de reiteraciones, crecimiento epicórmico. Ausencia de crecimiento de madera de herida en puntos mecánicamente importantes. Respuesta físicobiológica generada por factores externos.
Factores extrínsecos: referidos al entorno donde está implantado el árbol (espacio aéreo disponible, servicios, tamaño acera, etc.). Incluyen también el valor histórico, popular, etc.
• El objetivo final.

Sin este razonamiento no se puede realizar ningún tratamiento sobre el árbol.

Equipo y herramientas

El equipo y las herramientas que comúnmente se utilizan
para la poda de los árboles son:
Equipo de protección personal
• Casco.
• Gafas.
• Protección de cara.
• Protección de los oídos.
• Cinturón para protección de la espalda baja.
• Ropa de trabajo gruesa.
• Botas.
• Ropas de protección contra heridas de motosierras.
• Mascarillas.
• Impermeables.
Equipos de protección ocupacional
• Arnés.
• Cuerdas.
• Cuerdas para trepar.
• Ganchos de seguridad.
Herramientas de ascenso y descenso
• Cables para controlar el descenso de ramas o parte de tronco.
• Poleas.
• Herramientas para podas escaleras.
Herramientas de seguridad
• Silbato.
• Botiquín de primeros auxilios.
• Extinguidor.
• Conos de señalamiento.

Medidas precautorias al ejecutar las podas

Las mayores amenazas de daño se tienen para el propio podador, porque se utilizan herramientas punzo-cortantes en una posición a veces incómoda para el operador. También se corre el riesgo de que una rama caiga sobre el mismo o sus cuerdas de seguridad, a veces las ramas sanas no resisten y se quiebran. Las caídas de un árbol pueden ser fatales, por lo que se recomienda tomar en cuenta las medidas de seguridad mínimas:
• El podador debe estar físicamente apto para el trabajo.
• Todo el equipo de seguridad debe revisarse antes de escalar.
• La ropa debe ser de trabajo y acorde al clima.
• Se debe suspender el trabajo si empieza a llover o si hay viento o si oscurece.
• Evitar trepar árboles con pudriciones en el tronco o las ramas o con daños mecánicos evidentes.
• No trabaje solo, debe trabajarse en pareja para auxiliarse mutuamente.
• Verifique los nudos y ataduras en forma continua.
• No escale llevando las herramientas, súbalas al llegar al sitio de trabajo.
• Cuidado con ramas picudas o pitones, pueden sangrarlo o desgarrar su ropa.
• Verifique que lo que tire no le caiga al compañero o a otra persona que observe.
• Delimite su área de trabajo alrededor del árbol con fantasmas de tráficio y cinta de peligro.
• Evite árboles que tengan contacto con cables de energía eléctrica.
• Tenga a mano un estuche de primeros auxilios completo.
• Asegure bien la escalera al piso y verifique la firmeza del suelo.
• Seguro médico y seguro de vida.

Conclusión
Hay que luchar contra la generalización de prácticas antiguamente excepcionales y que se han transformado en una herramienta habitual de gestión, bajo pretextos, muchas veces dudosos que solo traducen un retroceso en el saber, una incapacidad de adaptación. Es para el árbol una cuestión de vida, para nosotros una cuestión de equilibrio.

Bibliografía
- Curso de actualización profesional de la Arboricultura - Fac. Agr. Buenos Aires .1999
- www.arbolonline.com
- Poda de árboles ornamentales Emmanuel Michau
- Poda del Arbolado Urbano - Curso - Prof. Sergio Mellano, Ing. Angela Villademoros. San Fernando, Bs. As. 2003

Guión para definir la comunicación con el vecino sobre el servicio de poda
A la hora de comunicar el servicio de poda por el municipio es necesario explicarle al vecino lo que puede esperar del servicio con el objetivo de no generar expectativas diferentes a lo que se va a realizar. La siguiente guía de preguntas pueden ayudar a generar una comunicación más eficaz.
• ¿En qué consiste el servicio de poda? (Detallar pasos y tareas)
• ¿Cómo se realizará la poda?
• ¿Por qué se poda? ¿Para qué se poda?
• ¿Cuándo se poda?
• ¿Dónde se poda? ¿Cuántas calles se podan? ¿Cuántos árboles se podan?
• ¿Cuándo pasarán por mi calle realizando la poda?
• ¿Quiénes pueden podar?
• ¿Adónde dirigirse frente a un reclamo, solicitud de poda o información? (Detallar teléfonos, direcciones y nombre del responsable)
• Para consultar y recibir asesoramiento sobre el servicio de poda, ¿Con qué funcionario puedo hablar?
• Si solicito permiso para realizar la poda en mi domicilio, ¿cuánto tiempo debo esperar para obtenerlo?
• ¿Cómo se recolecta el desperdicio de la poda?
• ¿Cuándo se recolecta el desperdicio de la poda?
- Guión extraído del material de lectura Calidad en la Gestión de Poda del Arbolado Urbano, Lic. Patricia Alessandroni.

 

Volver