viernes, 28 de febrero de 2020
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Mario Bragachini

INTA EEA Manfredi

Los municipios y su rol en el desarrollo local y productivo

Agregado de valor en origen a la producción agropecuaria argentina, como herramienta de desarrollo territorial.

Argentina es un país agrícola-ganadero primario, con alta adopción de tecnología en agricultura, lo que le permitió incrementar su productividad y área de siembra posicionándose como un país de alta producción de granos.

Argentina es líder mundial con 2.309 Kg/hab/año, Canadá 1.910 Kg/hab/año, Australia 1.678 Kg/hab/año, EEUU 1.670 Kg/ hab/año, Kazajstán 1.231 Kg/hab/año, Ucrania 1.164 Kg/hab/ año, Paraguay 989 Kg/hab/año, Servia 827 Kg/hab/año, Rusia 722 Kg/hab/año, Brasil 704 Kg/hab/año, entre otros (Revista AgroPropuesta, 2012).

Pero este sistema se manifiesta con un predominio desequilibrado en el área de siembra del cultivo de soja, por su buena rentabilidad y facilidad de producción. Este esquema productivo preponderante en nuestro país no es sustentable en el tiempo, especialmente en torno a lo social, ambiental y económico, ya que posee algunas falencias.

En primer lugar, la disminución del número de productores agropecuarios por pérdida de competitividad. En segundo lugar, en el aspecto social, falta trabajo genuino que atenúe la continua migración rural a las grandes ciudades. Existe una caída demográfica en muchos pueblos agrícolas del interior del país y esta realidad refleja la influencia de varias causas, entre ellas se destaca el proceso de “sojización”, desplazando a la ganadería y también la aplicación de nuevas tecnologías a la producción de granos (maquinaria de gran capacidad operativa 2,66:1) en los últimos 20 años (siembra, pulverización y cosecha), de 4 hs/ha/año se redujo a 1,5 hs/ha/año de motor total para producir 3,5 t/soja/ha o 9 t/maíz/ha.

La Siembra Directa, la biotecnología, el uso de TIC’s y la Agricultura de Precisión han puesto al campo argentino (33 M/ha de grano) como poco demandante de mano de obra y lo demandado muy puntual en 4 meses estivales del año, porque el 85% son cultivos de verano.

Estos avances tecnológicos han logrado una productividad y una competitividad internacional que pone a la Argentina en la cúspide como productor de grano, por lo cual es lógico que el proceso se siga profundizando en la producción primaria. En contrapartida, los sistemas ganaderos con la producción de leche, carne, cerdo, pollo, requieren asistencia los 365 días del año y una radicación positiva en el predio rural (recuperación de la ruralidad).

Por último, entre estas falencias, se destaca una comprometida sustentabilidad productiva por escasa rotación de cultivos y reposición de nutrientes. Una serie de factores hacen que sea muy complicado producir sustentablemente y lograr rentabilidad, lo que conduce a que el 65% del área sea soja con escasa rotación del soja/soja, sin control de arrendamiento, sin calidad de uso del suelo (muy baja reposición de nutrientes, 37% de reposición total y en soja solo el 17% de los nutrientes extraídos por los granos son repuestos).

Existe un uso inadecuado de agua disponible, planteos productivos de soja de primera con barbechos de invierno limpios que consumen 600 mm/año, en 5,1 millones de hectáreas de la pampa húmeda donde llueve 1.200 mm/año, el agua sobrante genera ascenso de napas e inundaciones en áreas muy productivas con angustiante costo social y económico.

Ante esta realidad, desde el año 2007 el INTA, a través del Proyecto de Agregado de Valor en Origen, promueve la motivación y concientización para que los productores agropecuarios evalúen la posibilidad de integrarse asociativamente en forma horizontal y fundamentalmente verticalmente en las cadenas agroalimentarias y bioenergéticas, mediante Pymes y C.N.G. (Cooperativas de Nueva Generación), para llevar adelante emprendimientos con escala adecuada y buena adopción de tecnología (hoy baja en el sector pecuario), transformando sus granos en carne de cerdo, carne bovina, leche, pollo y huevo, e industrializar los mismos (frigoríficos, industrias lácteas, etc.) para ser proveedores de alimentos en el mercado local e internacional. De esta manera se puede aprovechar el trabajo 270 días al año de toda la familia (cualquier actividad pecuaria demanda asistencia y trabajo los 365 días del año y genera arraigo).

Este proceso incrementa la competitividad del productor, por el ahorro en costo de comercialización de los granos y flete cada día más costosos y al percibir la renta de eslabones arriba de la cadena, que son los que mayor porcentaje de la misma reciben (eslabón primario < 20 %, 40 % el industrial y 40 % el comercializador), lo cual se puede vislumbrar al ver los altos incrementos de valor de los granos transformados y procesados en productos elaborados. Por ejemplo: se logran incrementos de 2.181 % para un salazón de bondiola de cerdo, de 980 % para yema de huevo en polvo de exportación y 2.621 % para un queso Reggianito fraccionado.

Por su parte, estos nuevos emprendimientos requieren de soja, pero también de un alto porcentaje de participación de otros granos en forma rentable, posibilitando una mejor rotación equilibrada, contribuyendo esto a la sustentabilidad del sistema productivo. Es decir que hay que seguir produciendo mucho grano y aumentar su procesamiento.

A nivel exportación del país, incrementan el valor de la tonelada exportada, hoy muy pobre respecto a las toneladas importadas, por escasa diversificación y “comoditizadas” exportaciones, lo cual genera una balanza comercial insuficiente, solo 6.900 M/U$S por año (2014).

Contexto Internacional favorable para este proceso.

Todos los cambios propuestos están definidos en el marco de un contexto internacional muy favorable, donde existe una fuerte demanda global de alimentos en cantidad y calidad como ser:

• Se necesitará 50% más de alimentos en el 2050, con 40% más de población mundial (India, África Subsahariana, China).

• Aumento de la demanda de proteínas vegetal y animal de calidad en países desarrollados.

• Limitantes globales para producir por falta de tierra (gases invernadero que limitan los desmontes y el avance del urbanismo sobre las áreas productivas), falta de agua dulce y para riego.

• Al 2030 se prevé un crecimiento de demanda de 47 M/t de pollo y cerdo, eso significa 65% de maíz y 25% de soja = 26 M/ha. nuevas cultivadas y agua dulce para producir esa biomasa. (Universidad de Illinois).

Argentina debe prepararse para satisfacer los mejores mercados demandantes de alimentos a nivel global, eso requiere del diseño de políticas económicas y diplomáticas que abren mercados y generan trabajo de calidad (Ing. Agr. Fernando Vilella - Departamento de Bioeconomía, Políticas Públicas y Prospectivas del Programa de Agronomía y Alimentos de la FAUBA).

Todo indica que Argentina tiene un potencial productivo de biomasa agroalimentaria, forestal y bioenergética fenomenal (nadie en el mundo posee una hectárea sembrable y fotosintetizable 365 días por habitante como sí lo tiene Argentina, 40 M/habitante sobre 40 M/ha. sembrables).

Argentina y gran parte de Sudamérica representan un gran territorio que debe ser percibido como una gran fuente de fotosíntesis y de transformación de energía solar en alimentos, para lo cual requiere de energía, suelo y aplicación de tecnologías expresadas en conocimientos y gestión empresarial. Este conjunto de factores sinergizados por políticas de desarrollo sustentable nos coloca en posición inmejorable hacia el futuro para producir granos y transformarlos en “proteína animal”, lo cual mediante procesos industriales primarios y secundarios agregan valor y trabajo genuino de calidad y permite el desarrollo territorial y social equilibrado.

En los últimos 50 años (1960-2010), la población global pasó de 3.000 a 7.200 millones de personas, mientras que la producción de alimentos pasó de 640 a 740 Kg./persona/año.

El aumento de producción de alimentos, según Fernando Vilella, se dio en los llamados productos de mayor densidad nutricional, es decir los que proporcionan mayor cantidad de vitaminas, proteínas y minerales por cada calorías que contiene, como ser hortalizas de hoja, frutas, cítricos, carnes, pescados, aceites vegetales, huevo, quesos, etc. En cambio, cayeron los que aportan hidratos de carbono y calorías (legumbres, cereales, hortalizas, féculas, entre otros).

Es decir, que se incrementaron los alimentos asociados a más poder adquisitivo y mejores dietas.

En números, se pasó en los últimos 50 años de consumir 29 a más de 51 Kgs. de carne y huevo per cápita a nivel global (Argentina come más de 120 Kg. de carne/habitante/año).

Este crecimiento se dio en base a cerdo y pollo, carnes que en buena medida se producen con 2 Kg. de maíz y 1 Kg. de soja; no obstante el 40% de la población mundial está afectada por desequilibrios nutricionales.

Proveedores y consumidores de alimentos a nivel global Países excedentes de alimentos: EE.UU, Canadá,  Australia, Nueva Zelanda, Ucrania. Países del MERCOSUR (donde se destaca la Argentina produciendo el equivalente a 460 millones de comida siendo que la población es de 40 M/habitantes). 

O sea que en un contexto de 7.282 M/habitantes que viven en el mundo, 735 millones se encuentran en los países excedentarios en alimento, es decir que el 10% de la población global es la solución alimentaria del 90% restante. Esto da la idea de la importancia estratégica de estos países y del poder de negociación en conjunto que poseen. Paradójicamente, la gran mayoría de los países desarrollados son deficitarios en alimentos y potenciales clientes del MERCOSUR.

En los países desarrollados baja la compra de ingredientes para cocinar y crecen las comidas compradas fuera del hogar listas para consumir. La proyección al 2040 es que el 65% de las comidas que consuma el mundo estarán elaboradas fuera de la casa.

La pregunta es: ¿Dónde se va a elaborar esa comida? ¿En qué países? Una parte de las exportaciones de carne vacuna de Australia y Nueva Zelanda exportadas a China son platos elaborados con verduras listas para el horno o microondas.

Para competir con estos países se debe aplicar mucha tecnología, y eso requiere de inversiones y clima de negocios adecuados. Nos deberíamos preguntar si nuestros recursos destinados a educación y formación de recursos humanos, en los diferentes niveles formales y no formales, y en lo científico tecnológico tiene como orientación satisfacer las demandas de un país líder en agroindustrias y agroalimentos.

Vilella señala también que es necesario debatir si Argentina exportará lo mismo que hace un siglo (carne enfriada y grano), o a esa materia prima se le aplicarán procesos que agreguen valor y generen trabajo en el país.

La estrategia indica un fuerte compromiso de los hoy llamados municipios sustentables con mirada al 2030.

Oportunidades para Argentina

Hoy Argentina produce biomasa (granos, frutas, hortalizas y proteína animal), y MOA’s 22% para alimentar a 441 M/habitantes. 

Esto genera una oportunidad de agregarle valor en origen a la materia prima, diferenciarse productivamente, acceder con CyT a nuevas tecnologías, ser innovadores, planificar dinámicamente en la captura de nuevos mercados y avanzar en el relacionamiento internacional estratégico.

También será necesario, mejores rutas y telecomunicaciones, fletes accesibles y ferrocarriles, pero los cimientos del éxito están en la educación y formación de RRHH, nada de lo anterior será aprovechado sin educación y formación (cultura innovadora, crear emprendedores). Las escuelas técnicas secundarias y más precisamente las Escuelas Agrotécnicas que hoy educan a sus alumnos con amplitud temática hacia la producción primaria deberían reorientar sus planes de estudio con especificidad y profundidad de conocimiento hacia una o dos cadenas agroalimentarias definidas por prioridad agroecológica, o sea formar técnicos con salida laboral satisfaciendo la industria agroalimentaria local. O sea formar técnicos que sepan mucho de algo y no poco de todo porque esa información general hoy se dispone en un teléfono celular conectado a una nube web en tiempo real, los Nativos Digitales se motivan educacionalmente de otra manera, eso no quiere decir que la base científica tecnológica y el razonamiento de resolución de problemas hayan cambiado, sino lo que cambió es el acceso a la información y la velocidad con que evoluciona la ciencia y tecnología aplicada.

Argentina ofrece lejos del Puerto de Rosario (500 km.) los granos energéticos más baratos del mundo y el gasoil/nafta casi más caro (1,4 dólar/litro), por lo que los biocombustibles y la bioenergía debería ser rentable y muy desarrollada en Argentina, y más aún se justifica cuando esa bioenergía es utilizada estratégicamente para agregar valor a la producción primaria en origen y supera una limitante para el desarrollo.

Los productores primarios poseen varios capitales muy estratégicos para este proceso, primero el saber producir eficientemente materia prima en origen de manera competitiva (Argentina es líder en Siembra Directa, Agricultura de Precisión, Biotecnología, Mecanización de escala, y el mejor conocimiento tecnológico socializado territorialmente por el INTA y varias ONG de muy buen trabajo en conjunto), además el productor agropecuario es propietario de una parte de la tierra necesaria, posee la oferta laboral de 365 días localmente, la de toda su familia sin encarecimiento laboral, porque pueden emplear el asociativismo, ser dueños de su trabajo genuino en diferentes pymes agroalimentarias.

El productor puede disponer de capacidad de trabajo con costo muy bajo, cambiando su situación actual de demanda puntual de trabajo de 5 meses al año (siembra /cosecha de cultivos estivales en Siembra Directa) por una demanda de 12 meses, eso lo posiciona muy favorablemente para vivir de la renta de su trabajo genuino (dignidad).

Nuevamente, ¿cómo pueden los productores acceder a estos niveles superiores de las cadenas donde aparecen más renta y demanda laboral local “trabajo”?

Será difícil lograrlo exitosamente de manera solitaria, con baja tecnología y pequeña escala pueden hacerlo en forma puntual aplicando mucha innovación y mucho apoyo del Estado, pero definitivamente el camino es el asociativismo; juntos puede ser más lento pero se llega más lejos y con menos riesgo. Asociativamente, es más fácil lograr empresas sustentables porque aparece la interdisciplinariedad, los nuevos y modernos procesos tecnológicos y los productos innovadores con diferenciación, en definitiva se mejora la posibilidad de lograr la competitividad sistémica. Es mejor ser un pequeño accionista de una empresa sustentable que dueño absoluto de una empresa inviable "solo se llega más rápido, juntos más lejos”.

El asociativismo permite:

• Aunar esfuerzos y experiencias.

• Realizar inversiones de gran envergadura.

• Gestionar recursos y condiciones frente a organismos del Estado y empresas privadas.

• Lograr adecuadas condiciones de venta de productos.

• Mejorar los precios de compra de insumos.

• Mejorar las aplicaciones de tecnología e innovación.

• Mayor captura de mercados locales y globales.

• Alcanzar la COMPETITIVIDAD SISTÉMICA.

El Cambio Rural II es una buena herramienta para la búsqueda de estas soluciones asociativas que requieren de asistencia técnica económica y financiera.

También resulta estratégico el aporte técnico, social y económico que realiza el PROSAP, UCAR desde el MAGyP de la Nación.

Claro que estas Pymes asociativas deben entrar por la puerta grande de los procesos de industrialización primaria y secundaria, y luego añadir otras cadenas de valor pecuarias y de allí continuar con procesos innovadores hasta el producto de góndola, continuando con las búsquedas de mercados internos y externos satisfaciendo exigencias de calidad, inocuidad y trazabilidad y con alto respeto y cuidado del ambiente y los recursos naturales.

PEA 2010/2020/2030

Un plan sobre la base de agregar valor en origen (AVO) a las materias primas (MP) con diversificación productiva, calidad, inocuidad, elaborado con procesos innovativos controlados que respeten los recursos naturales y el ambiente. 

Atendiendo a la seguridad alimentaria y a la demanda mundial de alimentos con procesos inclusivos y equitativos en lo social (arraigo), territorialmente ordenado desde los municipios (parques agroindustriales agroalimentarios con visión holística).

Provocando un fuerte impacto en lo económico y en lo social, incrementando las exportaciones del sector agropecuario, agroindustrial, agroalimentario desde la base 2010 (40.000 M/U$S) al 2020 (100.00 M/U$S) con un incremento del 35% de los puestos de trabajo genuinos (PT).

Todo ello bajo la misión de promover y producir el Desarrollo Sustentable de la Nación y sus Regiones, con:

• Nuevos procesos industriales de transformación de MP en productos alimentarios y de preservación de alimentos.

• Procesos bioenergéticos para agregar valor a los componentes de las cadenas agroindustriales.

• Desarrollo de información para nuevos productos alimentarios que aporten a la salud más allá de la nutrición básica.

• Procesos de optimización de la calidad y aseguramiento de la inocuidad de los alimentos.

• Estudio de nuevos mercados regionales, nacionales e internacionales mediante el desarrollo de emprendimientos asociativos.

• Planificación y realización de capacitaciones y transferencia de información a todos los actores de las cadenas de valor agroindustrial mediante programas de capacitación y educación formal y no formal.

• Con mayores inversiones en CyT, innovaciones en productos y procesos agroalimentarios, un desarrollo territorial basado en lo tecnológico con amplia diversificación productiva.

• Mejorar y desarrollar la cultura asociativa y del cooperativismo para integrar horizontal y verticalmente a los pequeños y medianos productores con los procesos de industrialización y mercados más favorecidos con el agregado de valor y la renta distributiva.

• Mejorar el compromiso de los investigadores hacia lo social/productivo, mejorar el nivel y orientación de los procesos educativos para formar RR.HH. hacia un país agroindustrial, agroalimentario.

• Esto requiere del estudio y modificación de las curriculas educativas orientadas a satisfacer la demanda de técnicos, ingenieros, investigadores en procesos y productos agroalimentarios innovativos aspectos prioritarios en cualquier análisis de política pública prospectiva.

Todo ello bajo el principio de gestionar articulaciones para el desarrollo de nuevas tecnologías de Buenas Prácticas de Manejo (BPM) Sustentable de cultivos e insumos, agricultura y ganadería de precisión, eficiencia de cosecha y postcosecha de granos, forrajes y subproductos agroindustriales regionales, extensivas e intensivas (AF), que además del incremento de la eficiencia de producción de la Materia Prima en cantidad, aporten materia prima de calidad diferenciada y trazada para una agroindustria exitosa y sustentable desde origen. En esta línea de trabajo se destaca la capacidad de desarrollo argentino en disciplinas como la Agricultura y Ganadería de Precisión donde Argentina posee el liderazgo tecnológico en Latinoamérica y una Red coordinada por INTA.

El proceso propone trabajar fuerte en la gestión de formación de redes interdisciplinarias para facilitar el acceso a tecnologías probadas, procesos de industrialización de AVO y desarrollo de nuevos mercados con mayor participación de la renta por parte de los productores asociados a procesos agroalimentarios de escala y tecnología sustentable, todo bajo el desarrollo priorizado de los productores de AF y medianos que tienen mayor incidencia en el desarrollo territorial.

La idea fuerza es gestionar el desarrollo de AVO bajo el concepto que no será posible desarrollar productos industriales de buena calidad y alta competitividad (agroindustria participativa con competitividad sistémica global), sin una producción primaria eficiente con BPA, sustentable y productiva que provean productos primarios “trazables” (huella de carbono, agua, fósforo, energética, de baja emisión GEI), con calidad intrínseca y de bajo costo, producidos con responsabilidad social empresarial (trabajo digno, saludable y sin riesgo de accidentes). En estos procesos el Estado Argentino cuenta con organismos e instituciones que articuladas entre sí y con las privadas pueden marcar diferencias en innovaciones como ser el INTA, INTI, SENASA, MINCyT, INASE, las universidades públicas y privadas y los Ministerios de Agricultura y Ganadería, Ministerio de Industria, Ministerio de Comercio y Economía; este último con mucho requerimiento de estrategias de desarrollo del sector, en definitiva un Estado presente y facilitador.

VAO con más productores integrados en Pymes Agroindustriales y Agroalimentarias competitivas en lo tecnológico, productos, procesos y acceso de mercados.

El Estado debería asistir la formación y éxito de estas Pymes con socialización de acceso de tecnología, asistencia financiera y crediticia, el resultado será más desarrollo productivo local con más arraigo; en definitiva es industrializar la ruralidad, función indelegable del Estado local, provincial y nacional. El Cambio Rural II innovación y Agregado de Valor en pocos meses superó los 1.200 grupos y al finalizar el 2015 se esperan 2.000 grupos CR II.

Las metodologías empleadas deben ser graduales y sobre bases sustentables, como ser la aplicación de tecnología y la escala, todo ello no se logra sin educación y formación de recursos humanos orientados para demandas locales, uso de TICs, de procesos y productos innovadores, todo asistido por energía distribuida, o sea que la energía disponible no sea limitante para industrializar en origen (Bioenergía Distribuida).

Oportunidades de la bioenergía en el sector agropecuario: efluentes y cultivos energéticos

Dentro de las energías renovables se encuentra la BIOENERGÍA que es la generada a partir de la biomasa ya sea vegetal (rastrojos, residuos forestales, cultivos energéticos dedicados y otros) o animal (estiércoles, purines, etc.).

La generación de bioenergía en el lugar de origen donde se encuentra esta biomasa producida o biomasa residual trae aparejado variados beneficios para el territorio, como son; que determinada comunidad pueda acceder a la energía mejorando su calidad de vida, que se pueda desarrollar estratégicamente una determinada región, y en algunos casos, la provisión de energía más económica, entre otros.

En el caso de la agro industrialización, si se pretende dar mayor valor a un grano, indudablemente se requerirá de energía para los procesos industriales de transformación lo cual puede ser abastecido en parte o totalmente por el aprovechamiento de la biomasa. 

En este caso particular nos referiremos a la producción de energía a partir de los efluentes pecuarios y/o la producción de cultivos energéticos.

Para el caso de las producciones intensivas (producciones de cerdos, de leche bovina, de carne bovina, otras) existe una tecnología denominada biodigestión anaeróbica.Ésta, es un proceso bioquímico durante el cual la materia orgánica compleja (carbohidratos, grasas y proteínas) es descompuesta en ausencia de oxígeno, por varios tipos de microorganismos anaeróbicos.

Como consecuencia de esto, se genera por un lado, biogás (en algunos casos es necesario un acondicionado previo) que puede ser aprovechado en la generación de energía térmica (frío y calor) y/o eléctrica y/o como biocombustible; y por otro lado se obtiene un coproducto llamado “digerido o digestato”que contiene los macronutrientes esenciales para los cultivos (N, P, K, etc.), micronutrientes y hormonas vegetales; y por lo tanto puede ser utilizado como biofertilizante devolviendo los mismos al suelo. Otros beneficios de esta tecnología es que el digerido, en comparación a los efluentes sin tratar presenta menor olor, menor carga patógena y los nutrientes se encuentran de una manera más disponible para el aprovechamiento de los cultivos.

Es decir que esta tecnología presenta un doble potencial:

• Ambiental: al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, evitar la contaminación de cursos de agua (subterránea y superficial) y el uso del digerido como fertilizante.

• Energético: el gas obtenido se puede emplear para generar electricidad y/o calor. 

Las plantas de biogás pueden funcionar con un único sustrato (estiércol de animales por ejemplo), pero también pueden hacerlo con la combinación de distintos sustratos (ej: silaje de maíz de alta capacidad de producción de biogás y estiércol animal de menor capacidad de producción de biogás) en cuyo caso el proceso se conoce como codigestión, siendo este sistema el más utilizado en países muy avanzados en la temática como Alemania e Italia y además en donde el sistema de digestión anaeróbica es instalado no solo para realizar un eficiente tratamiento de los efluentes sino también para autoabastecerse de energía o para comercializarla a terceros. El hecho de realizar codigestión se debe a la diferencia de potencial de generación de biogás de los distintos sustratos mencionada anteriormente. Un ejemplo de esto en Argentina se encuentra en Río Cuarto, Córdoba en donde la empresa “Bioeléctrica” inaugurará una planta de generación de energía eléctrica y térmica para la venta a terceros a partir de la biodigestión anaeróbica de efluentes de tambo y silaje de maíz.

Uno de los aspectos a tener en cuenta al plantear la digestión anaeróbica como sistema para tratar los efluentes pecuarios, es que el estiércol debe ser recolectado e introducido en los digestores diariamente y con el menor contenido de carga inorgánica posible (tierra u otro contaminante por ejemplo). Por lo tanto para la aplicación de esta tecnología son preferibles los sistemas intensivos de producción animal (feedlot con corrales de cemento, cerdos en galpones en confinamiento, tambos estabulados, etc.).

Existen varios ejemplos de funcionamiento de biodigestores en Argentina, tanto a nivel industrial como en sistemas de producción pecuaria. Uno de ellos es el del establecimiento “LA MICAELA” en Carlos Tejedor (Bs. As.) que ya posee en funcionamiento un biodigestor para el tratamiento de los residuos de un feedlot de 500 animales. La instalación y puesta en funcionamiento de la planta cuya finalidad es la generación de energía eléctrica estuvo a cargo de la empresa Biogás Argentina.

Otra tecnología para la generación de bioenergía es la gasificación de biomasa que permite el reemplazo de combustibles fósiles.

En este sentido, Manfrey Cooperativa de Tamberos se encuentra ubicada en Freyre, Provincia de Córdoba (zona sin red de gas natural) desde hace unos años viene analizando la sustitución de energía fósil por energía renovable y, desde el último año y medio, encaró un proyecto que muestra una visión prospectiva innovadora; producir energía a partir del proceso de gasificación. Este proyecto ya está en funcionamiento  y reemplaza entre el 60% y el 70% de la demanda térmica de los procesos industriales de la empresa.

Los objetivos que persiguió la empresa fueron, por un lado, buscar una alternativa energética más económica que la tradicional, y por otro lado, generar su propia energía para independizarse del suministro, la variación en los costos y la calidad de la energía fósil.

El análisis económico del proyecto fue interesante. La reducción del costo energético, al sustituir fueloil por bioenergía generada por gasificación fue de 4 a 1. Esto motivó a avanzar con el proyecto.

La planta consume 50 toneladas de materia seca de chip de madera para generar 10 MWt por hora.

Desde el año pasado, el INTA a través de la AER San Francisco (Pcia. de Córdoba), el Programa de Mejoramiento de Sorgo y su Programa Nacional de Agroindustria y Agregado de Valor conjuntamente con el Departamento Técnico de Manfrey, están analizando y experimentando en la zona de Freyre la alternativa de producir sorgo lignocelulósico para sustituir al chip de madera.

Este año se ha planteado además la alternativa de evaluar la generación de biomasa de caña de castilla o de especies forestales de rápido crecimiento para el reemplazo del chip. El objetivo es generar la materia prima necesaria mediante un cultivo energético producido en la región.

El factor fundamental es superar el desafío de la industrialización de la materia prima en origen en zonas con falta de suficiente energía de red (eléctrica o bien gas natural). El costo mayor para el desarrollo de un territorio es no poder agregar valor en origen a la producción por no disponer de energía tradicional suficiente; donde existan efluentes pecuarios, otros residuos orgánicos o la capacidad de producir biomasa siempre habrá una oportunidad de solución a través de procesos bioenergéticas que pueden aportar la energía distribuida necesaria o sea la producida en el lugar donde se demanda (Bioenergía estratégica).

Desarrollo local

En cuanto al desarrollo local, el hecho que los proyectos de valor agregado se den en origen, genera en las localidades, empleo y crecimiento económico en forma directa, pero también en forma indirecta a través de industrias derivadas y del incremento del consumo de servicios, lo cual incrementa aún más la demanda laboral. Contribuyendo así al crecimiento con desarrollo del país, proyectado por el ya mencionado PEA2, 2020 (actualizado a 2030).

En el éxito de todos estos avances del desarrollo local, tendrán un rol estratégico y principal los intendentes del interior productivo, como promotores y facilitadores de proyectos agroindustriales, agroalimentarios y bioenergéticos en origen, con planes estratégicos de ordenamiento y desarrollo territorial:

Actividades de las intendencias

• Proporcionar infraestructura requerida con mirada larga (parques agroindustriales, agroalimentarios e incluso parques bioenergéticos donde sea necesario en forma estratégica), el acceso a las comunicaciones, rutas y ferrocarriles.

• Potenciar y coordinar Servicios de Apoyo a la Producción.

• Generar beneficios impositivos en base a inversiones priorizadas.

• Articular actores público-privados.

• Vincular el sistema educativo y productivo local (RRHH afines).

• Impulsar formas asociativas (Pymes, CNG, Consorcios, Cámaras, etc.). 

Efectos a lograr por las intendencias

• Industrialización y/o transformación de materias primas en origen.

• Redistribución de renta agrícola en el pueblo o ciudad del interior.

• Empleo genuino (con base local).

• Arraigo población rural.

• Mayor recaudación municipal, que sostendrá las inversiones estructurales locales necesarias.

• Mayor capacidad socio/económica para atender planes sociales.

En Argentina existen 2.350 intendencias y unos 350 parques industriales, la necesidad del nuevo rol del Intendente está planteada. Industrializar la ruralidad de manera planificada a través de un plan estratégico consensuado donde lo integren toda la comunidad y actores socio-productivos, educativos y formadores de RR.HH. que ayuden a la innovación tecnológica para favorecer nuevos productos y procesos agroindustriales agroalimentarios. (VER CUADRO 4)

Un ejemplo de infraestructura con mirada larga y exitosa, lo constituye "El Parque Industrial de Tres Arroyos" (provincia de Buenos Aires), que fue creado en 1975 y desde ese momento, no ha parado de crecer. Actualmente cuenta con 132 hectáreas, donde desarrollan sus actividades 46 empresas (muchas de ellas Agroalimentarias), que dan trabajo a 625 personas en forma directa y la misma cantidad indirectamente, 1.250 personas de Tres Arroyos trabajan gracias al parque, si a ese valor, lo multiplicamos por 4 personas en una familia tipo, se puede decir que del Parque Industrial viven 5.000 personas, que no es un dato menor para una ciudad de 60.000 habitantes.

En este parque contemplado por ley, las empresas tienen, además de las ventajas estructurales, otras ventajas como por ejemplo ciertos beneficios impositivos. En ese sentido, se destaca la exención en el pago de tasas municipales por un período de 10 años, además de los que contempla la Ley de la provincia de Buenos Aires sobre Promoción Industrial, que establece exenciones en los impuestos a los Ingresos Brutos e Inmobiliario de hasta 9 años, incentivando así la inversión. A su vez, la municipalidad gestiona fondos frente a organismos provinciales y nacionales para obras y mejoras. Entre ellas las obras para que se instale dentro del mismo parque, una Zona Primaria Aduanera lo que va a simplificar las gestiones a las empresas exportadoras de Tres Arroyos (no solo las del parque), lo que trae una reducción del costo de logística, y un aumento de la competitividad.

Un caso interesante de revalorización de residuos para la generación de bioenergía a nivel regional (11 intendencias) es el proyecto que se encuentra en la localidad de Huinca Renancó (Cba).

Se trata de un proyecto que se encuentra en la etapa final de construcción y próximo a inaugurar. Su objetivo es el tratamiento de 1.449 tn/año de FORSU(Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Urbanos) de las 11 localidades (30.000-35.000 habitantes) del sur de la provincia de Córdoba pertenecientes a la Comunidad Regional de General Roca. Además se utilizarán 322 tn/año de residuos de frutas y verduras provenientes del mercado concentrador fruti-hortícola y la incorporación de 800 tn. de silaje de sorgo para producir, mediante digestión anaeróbica, energía eléctrica y biofertilizantes lo que permite revalorizar pasivos ambientales en activos económicos.

En una primera etapa se van generar alrededor de 120 kWh de energía eléctrica, y en una segunda etapa, cuando la planta funcione a plena capacidad, alrededor de 300 kWh, destinando a la red interconectada nacional unos 265 kWh. El proyecto es realizado por FECOFE y la Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó (CEHR) con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. La obra es realizada por una asociación entre el Grupo IFES, Grupo Montanaro y un socio tecnológico italiano llamado AUSTEP.

La nueva legislación de ambiente cordobesa indica que cada departamento de la provincia debe gestionar los residuos en un solo lugar ubicado estratégicamente. En el sur de Córdoba, el municipio de Huinca Renancó es el que se hace cargo de los desechos de todo el departamento.

El sur de Córdoba es una zona que no cuenta con gas natural, por lo que la demanda de energía eléctrica es la mayor de la región, ante esta situación, este esquema de transformación de residuos en electricidad es un modelo innovador que además beneficia a toda la comunidad no sólo por la generación de electricidad, sino también por el beneficio ambiental que implica.

En relación con el silaje de sorgo a utilizar en el biodigestor,  cabe destacar el trabajo de la AER INTA Huinca Renancó en la evaluación de cuatro cultivares para seleccionar aquellos más adaptados a la región y cuyo contenido de azúcares sea mayor, lo que favorece el proceso de biodigestión.

Otro municipio que se caracteriza por su manejo de residuos es la ciudad de Rafaela (Santa Fe) con su programa “Rafaela más sustentable”, que comenzó hace alrededor de 12 años mediante la educación permanente de la población en cuanto a la importancia de la separación diferencial de los residuos.  Actualmente, esta ciudad posee el “Complejo Ambiental Rafaela”, en el que no solo se realiza un adecuado tratamiento de los desechos generados en la ciudad, sino que también es cede de un polo de investigación sobre diferentes procesos para agregar valor a estos residuos; lo que permite, a su vez, reducir el volumen de enterramiento al mínimo.

Rafaela es un gran ejemplo de que “cuando se quiere, se puede”, es una ciudad de alrededor de 100.000 habitantes y más de 500 industrias en la cual el 80% de su población separa los residuos en sus hogares (niveles similares a países del primer mundo).

Estos son solo algunos de los ejemplos de emprendimientos de valor agregado en origen a imitar, y que demuestran que es posible llevar adelante este cambio productivo, si se trabaja mancomunadamente entre el sector público y el privado, y con alto compromiso de los gobiernos locales, siendo claves para el desarrollo. Las intendencias que quedarán en la historia como positivas y de alto impacto, serán aquellas que logren en su gestión la mayor cantidad de empleo genuino y sustentable en la región.

Las mejores políticas son las que se generan desde abajo hacia arriba y el municipio requiere de gente idónea proactiva y competitiva, en democracia es mas fácil ubicarla eligiendo y votando proyectos de desarrollo local y territorial, cotejando también la capacidad del equipo interdisciplinario que mejor garantice su ejecución.

¿Qué es un municipio sustentable?

Un municipio es considerado sustentable según el proyecto de VAO de INTA cuando toda su población alcance un buen nivel de vida, con permanentes incentivos a la generación de trabajo digno en la región, con buena seguridad y equitativa justicia, buena gestión ambiental y una vida más saludable para sus pobladores, la gestión ambiental incluye lo productivo en forma sustentable, con permanente educación formal y no formal, orientado a los requerimientos regionales, buen plan de conservación de recursos naturales de toda la cuenca y región a la que pertenece, buenas infraestructuras con desarrollo ordenado, (parques industriales, agroalimentarios, bioecológicos), actualizado y eficiente acceso de comunicaciones, buenas rutas de acceso regional, energía suficiente para industrializar la región, buena planificación del crecimiento urbanístico y desarrollo estratégico con proyectos a 20 ó 30 años basados en un Plan Estratégico con acciones y ordenanzas de corto, mediano y largo plazo, con una mesa de gestión permanente que garantice la continuidad de los trabajos y proyectos mas allá de los cambios de color político que la democracia determine cada 4 años por el voto popular.

 

Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini

INTA E.E.A. Manfredi

Coord. del Proyecto Integrador 1 del PNAIyAV.

Técnicos que aportaron contenido:

Ing. Agr. Alejandro Saavedra - Coord. PE1 del PNAIyAV (integrador 1) - INTA AER Justiniano Posee.

Ing. Agr. José Méndez - Coord. Módulo 3 - PE 1 del PNAIyAV (integrador 1)- INTA AER Totoras.

Ing. Agr. Fernando Ustarroz - Coord. Módulo 1 - PE 1 del PNAIyAV (integrador 1) -INTA EEA Manfredi.

Ing. Agr. M. Sc. Nicolás Sosa, Ing. Agr. Marcos Bragachini, Ing. Agr. Diego Mathier - Referentes en Manejo de efluentes y Bioenergía distribuida - Módulo 3 - PE 1 del PNAIyAV (integrador 1) - INTA EEA Manfredi.

El artículo fue publicado en el año 2016 en nuestra edición impresa. Dada la actualidad de la información, lo hacemos ahora en nuestra edición digital.

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