sábado, 18 de enero de 2020
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La eficacia y la eficiencia de la gestión municipal se miden por indicadores de resultados

Por Patricia Alessandroni. Directora de IC Latinoamérica

En gestión pública en general, y en gestión municipal en particular, parafraseando a Albert Gadea, decimos: “para obtener un buen resultado, es necesario que el proceso sea correcto y que la estructura sea suficiente; sin embargo, una buena estructura no siempre garantiza un proceso correcto, tampoco un buen proceso garantiza siempre un buen resultado”. Creo que esta frase es la que mejor aplica al Ranking Nacional de Municipios 2019, realizado por el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación, de reciente aparición. El ranking que construye este ministerio desde hace tres años, está sustentado en la recopilación de datos que expresan procedimientos o procesos, pero poco o muy poco de los resultados, para mejor o para peor, que éstos generan en la calidad de vida de los ciudadanos.

 
Con esta apreciación no estoy diciendo que los municipios que se ubican primeros en este ranking no estén haciendo las cosas bien, ni que no merecen esta mención. Nada de eso. Ocurre que lo que el ranking expresa o destaca, en función de lo que se les pregunta a los municipios, no permite saber de resultados, sino de datos de estructuras disponibles y procesos puestos en marcha. A continuación, veamos un poco qué datos se les solicitan a los municipios para participar.
 
El primer eje, titulado “planificación orientada a resultados”, solicita información acerca de si los municipios tienen un plan de gobierno, si tienen un área encargada para ello, si el plan está alineado con la Agenda 2030 y los ODS, si el plan tiene metas y si la sociedad civil y el poder legislativo participan en su elaboración. Primer eje que hace centro en procedimientos y no en los resultados de un plan de gobierno, y si ese plan de gobierno mejoró la calidad de vida de los ciudadanos y éstos, además, así lo manifiestan.
 
El segundo eje, el de “presupuesto, gestión financiera, contabilidad y gestión fiscal”, está orientado a volcar información de si el presupuesto es por programas o no, si hay proyección de ingresos y gastos, si hay un área que siga la deuda municipal, y si la información está disponible en internet, entre otros aspectos. Para evaluar la gestión financiera se piden datos sobre origen de los ingresos, gastos de personal, gastos corrientes sobre el total de gastos, deuda, etc. Nuevamente las preguntas están centradas en procesos y no en resultados presupuestarios. La parte del cuestionario destinado a “cuestión fiscal” es la única que avanza sobre resultados, indicando se informe sobre los índices de recaudación sobre total de contribuyentes en las diferentes tasas y derechos.
 
El eje tres, dedicado a la “gestión moderna”, se centra en la presentación de las declaraciones juradas de los funcionarios y el acceso a la información pública de datos técnicos de la gestión, lo que está muy bien, pero no hay nada sobre los resultados que generan las políticas públicas. Para ser más gráfica voy a dar un ejemplo: se solicita responder si el municipio publica información sobre el medio ambiente y la calidad de agua, pero no incluye preguntas acerca de cuántos ciudadanos acceden al agua potable y cuántos no, es decir cuál es la tasa de cobertura de este servicio esencial. En el mismo eje hay un capítulo dedicado a la participación ciudadana, que indaga acerca de si el municipio tiene herramientas disponibles para el reclamo o ventanillas únicas para trámites, lo que está bien, pero no se solicita el listado de temas más demandados por los ciudadanos y la tasa de cobertura a sus demandas y sus niveles de satisfacción. También este eje avanza sobre los procesos de compra municipal, sus modalidades y formas de pago. No se avanza sobre datos de concentración o no de proveedores y datos de mejora de la oferta y ahorro en las compras.
 
El cuarto eje, el de “desarrollo económico” también está enfocado en conocer procedimientos o actuaciones puestas en marcha, pero, por ejemplo, no pregunta si en el territorio hay más o menos emprendimientos, si la tasa de empresas activas es positiva o negativa, y si el empleo calificado aumenta o baja.
 
El eje cinco, el de la “provisión de servicios básicos urbanos” es un cuestionario que gira en torno a saber quién provee los servicios de agua, saneamiento, gas, energía, mantenimiento de espacios públicos, gestión de residuos, salud y educación, el número de empleados que lo presta y el porcentaje de presupuesto municipal afectado. No hay solicitud de datos que permitan evaluar si los mismos se están realizando bien, con niveles aceptables de cobertura y resultados.
 
Las políticas públicas municipales necesitan sí o sí expresarse a través de los resultados que generan, no por capricho propio, sino porque la expectativa ciudadana está allí enfocada. La eficacia, es decir, hacer lo que hay que hacer en los tiempos pertinentes; la eficiencia, hacer lo que hay que hacer al menor costo posible; y la satisfacción ciudadana por lo que se hace y por la percepción de la calidad con la que se vive, son los indicadores que nos pueden permitir identificar aquellos municipios con una buena gestión.
 
Considero, si se desea avanzar y saber sobre la eficiencia y la eficacia de la gestión de los gobiernos municipales, focalizarse en la selección de indicadores de resultados, tanto técnicos de la gestión como de satisfacción ciudadana generada, a los fines de poder evaluar el impacto de las diferentes políticas públicas en la calidad de vida de las personas de cada comunidad, en vinculación con los principales temas demandados por sus ciudadanos, la capacidad de la gestión para resolverlos, la evolución particular de cada uno de los temas de la agenda local y la general del territorio.

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