viernes, 06 de diciembre de 2019
El tiempo - Tutiempo.net

Convicción política para autonomía económica financiera de los municipios

Entrevista a Ramón Alberto Esteban

¿Qué cuestiones considera centrales a la hora de pensar en una administración tributaria municipal eficiente?

 

La cuestión fundamental para tener una administración tributaria municipal eficiente y comprometida es la convicción de todo el gobierno municipal de cobrar las tasas.

Si no hay convicción por parte del Intendente, Concejales y de su equipo político de que el municipio debe cobrar las tasas, es muy difícil que pueda haber una administración tributaria municipal. Porque esto es lo que ve el personal; si el personal municipal ve que hay un compromiso de la gestión política con una política tributaria y una organización tributaria eficiente, cumple con eso. Ahora si ve que es el reino de las excepciones y de los favores, a distintos tipos de contribuyentes, no va a haber nunca una administración tributaria eficiente. 

Esto es lo fundamental, la señal la tiene que dar el Intendente y su equipo político. Cobrar las tasas es un signo de compromiso con la comunidad, porque como cobro tengo la obligación y la responsabilidad de hacer y de rendir cuenta de lo que hago. Si no cobro, ¿qué cuentas voy a rendir en cuanto a la capacidad de gestionar una ciudad o un territorio? Ninguna. Entonces la verdadera vocación del gobierno del territorio se demuestra a partir de expresar en la organización, la convicción de que  todos pagan lo que todos usan. La ciudad es de todos por lo tanto todos pagan lo que es de todos. Por supuesto, con criterios de proporcionalidad. 

 

El otro elemento que forma parte de esta convicción de cobrar las tasas es que todos los funcionarios, los concejales, y la estructura política, no están pidiendo ningún favor a los ciudadanos, es un compromiso ciudadano pagarlas. Es decir, si la ciudad es de todos, la mantenemos entre todos. Entonces no podemos decir “juntos” y después unos pagan y otros no. Esta es la primera cuestión: tener una eficiente administración tributaria es un problema exclusivamente político no técnico. Si hay convicción, de ahí nacerán los objetivos tributarios y de ahí nace la organización para cumplir con esos objetivos. Si no hay convicción no va a haber ni política tributaria porque no va haber objetivos y tampoco va haber organización.

 

¿Cuáles deben ser a su criterio los principales hechos imponibles en el sistema tributario municipal?

 

Hay un hecho, el hecho genérico, el hecho más normal y común que es vivir en la ciudad. Todo aquel que vive en la ciudad tiene que pagar una tasa por vivir en la ciudad. O sea vivir en una ciudad cuesta, en una ciudad de cualquier dimensión: puede ser un pueblo de 3.000 habitantes o de menos, pero cuesta. Vivir en el medio del campo aislado y sin vías de comunicación es otra cosa, no cuesta nada a nadie, pero vivir en una ciudad cuesta y por lo tanto la primer tasa, el primer hecho imponible, es por el hecho de vivir en una ciudad. Y de todo lo que esa ciudad le presta a ese ciudadano que no es solamente alumbrado, barrido y limpieza: ese es hoy el menor servicio, es el servicio menos importante en cuanto a prestación.

El urbanismo de una ciudad, el diseño de una ciudad, el desarrollo económico y social de una ciudad, eso forma parte de lo que podríamos llamar la tasa por vivir o de vivir en una ciudad que muchos la llaman de servicios generales. 

 

La otra tasa importante es la de comercio y servicios. Cuando vemos que hay una organización económica a nivel nacional, inclusive, a nivel global, donde se privilegia más que a la industria, la transacción a través del comercio y de los servicios, especialmente la transacción financiera e inmobiliaria;  ése es el otro espacio donde hay que aplicar la lupa para cobrar todas las tasas que se puedan. Es decir, normalmente la tasa de industria o de comercio o de seguridad e higiene, depende de la nomenclatura que se le da en cada municipio o en cada provincia, y se va sobre la industria; hoy hay otras actividades, por ejemplo las grandes superficies comerciales que tienen rentas monstruosas y que se las genera una ciudad porque el que le pone el público a esa gran superficie es la ciudad.  Y esto tiene que financiar la ciudad porque tienen una renta, en ese sentido el municipio también cumple una función de distribuidor de rentas a través de la política tributaria. Toda actividad económica que genere renta en la ciudad tiene que coparticiparla con la administración del municipio. Después se verá en qué porcentaje se coparticipa. 

 

El uso del suelo también es un hecho imponible, hay distintas variantes, depende para qué es el suelo y demás; pero todo uso del suelo, toda norma que tenga que ver con el uso del suelo genera un hecho imponible. Entonces, yo diría, todos los que viven en la ciudad tienen que pagar. La actividad comercial especialmente de servicios y comercial concentrada tiene que pagar, porque tiene mucha renta, la actividad industrial también por supuesto, y el uso del suelo. Esas son las grandes áreas donde hay que trabajar con el criterio de cobrar tasa. No hablemos si tengo un espejo de agua, las embarcaciones tienen que pagar, se cobra por cama de guarda. 

 

¿Qué papel cree que tiene una buena información sobre el territorio y la capacidad económica de los contribuyentes?

 

En realidad sin una permanente y actualizada información territorial y de la capacidad económica de los sectores que forman la ciudad no hay posibilidad de tener una administración tributaria. Se debe conocer como está distribuida la ciudad sobre el territorio, los hechos imponibles sobre el territorio, y quiénes expresan los distintos niveles de riqueza o de pobreza. Esos son requisitos previos a plantearse una administración tributaria. Todo eso es previo, si uno no está dispuesto en el gobierno municipal a invertir, teniendo convicción primero, en información territorial y en sistemas que permitan mantenerla actualizada y conociendo la capacidad económica de la ciudad mejor no meterse. Entonces son dos pilares fundamentales: información territorial y sistema para mantenerla actualizada. 

 

¿Se puede pensar en subir los tributos en contextos de aumentos de los impuestos inmobiliarios provinciales?

 

No se puede pensar, se debe pensar. Los municipios tienen que ir pegaditos a la política tributaria de su provincia, e inclusive deben ir pegaditos a una eficiente gestión tributaria de la provincia. No hay que tenerle miedo a cobrar y a subir las tasas municipales si la provincia sube sus impuestos. No hay que tenerle miedo al costo político, el costo siempre lo tiene el más grande no el más chico. Y en ese sentido, un gobierno provincial decidido a tener una política impositiva fuerte, seria y responsable, ¿qué permite?, que el municipio se pegue atrás. Y al pegarse atrás va a tener los beneficios, primero, de ser solidario con su gobierno provincial, más allá del color político, y aparte va a recibir los beneficios de que se genere una nueva cultura fiscal: hay que pagar los impuestos provinciales y las tasas municipales. Esto es un problema cultural; si hay alguien que quiere cobrar tenemos que ir pegaditos a ése, pegados a él somos socios, por supuesto pidiendo que se reparta mejor la coparticipación provincial. 

 

¿Cómo considera se debe trabajar sobre las deudas y la prescripción de las mismas?

 

No hay prescripción de deuda, eso es un invento de algunos abogados de la gente rica. Especialmente en los campos que tenían domicilios postales a los cuales nunca llegaban intimaciones, han pasado cinco años diciendo a mí nunca nadie me reclamó nada, entonces  no pago.

 

Ahora, yo hago la pregunta al revés, ¿prescribe alguna vez la acción de un gobierno municipal? No, no prescribe: el municipio no puede prescribir las prestaciones que da al vecino. ¿Puede prescribir  gobernar? ¿Puede prescribir  mantener la ciudad? No puede. ¿Y por qué el ciudadano va a prescribir en lo que tiene que aportar al pozo común? Otra cosa es si está en desacuerdo con las políticas municipales, que esa es otra historia, pero prescribir nunca. Y esto forma parte de la convicción de cobrar; entonces al ciudadano contribuyente que dice mi deuda está prescripta, la respuesta es: demuéstremelo. No al revés, que el municipio tenía que demostrar que le había enviado la tasa, todo un mecanismo administrativo donde el evasor siempre tenía la sartén por el mango. No, nada prescribe, no puede prescribir el costo de vivir en una ciudad. Porque si no prescribe la prestación que da una ciudad al ciudadano. ¿Cómo hacemos para prescribir lo que el municipio aporta hoy, por ejemplo, a la seguridad de una ciudad? 

 

Las deudas están para cobrarlas no para emitirlas ni tampoco para condonarlas. Si bien sabemos que muchas veces los municipios por una mala administración tributaria, por falta de decisión política de todos los niveles, tienen una débil organización tributaria y después aparece la política de condonar deuda a los pobres. No es un problema de condonarles a los pobres, otra cosa es no cobrarles. ¿Pero cómo se limpia la cancha en esto? Es que la deuda no es de la persona, la deuda es de la propiedad. Entonces la deuda siempre se cobra porque la cargamos a la propiedad más allá de la persona que es titular en ese momento. Vamos a dar el ejemplo de personas adultas mayores que con las pésimas jubilaciones que paga el gobierno nacional no les alcanza para pagar la tasa. Entonces dicen hay que eximir, condonar, ¿y los hijos? Son los que se van a quedar con la propiedad cuando venga la sucesión, ¿por qué no lo pagan ellos?

 

En el municipio de San Fernando se ha instrumentado que la deuda le queda cargada a la propiedad. Cuando se vende esa propiedad, que pague, pero mientras viva y no tenga para pagar, comprobado a través de una encuesta socio-ambiental, no se le cobra. Cuando se venda, ahí viene el pago. Las tasas no se condonan, se pagan. La deuda es de la propiedad, no de la persona.

 

¿Considera que la producción y venta de servicios como están implementando algunos gobiernos locales es una alternativa válida?

 

En esto hay que ser muy creativos, depende de cada ciudad, de cada pueblo, de cada provincia, de los recursos naturales que tenga, de los recursos humanos que tenga, de los servicios que pueda prestar, porque una ciudad, por ejemplo, puede ser un gran centro de programación informática porque tiene una comunidad de jóvenes que son muy capaces en eso. Eso puede generar un recurso. Entonces yo diría lo siguiente: en esto hay que ser creativos y no quedarse encorsetado en lo que dice el marco legal expresado normalmente por los abogados municipales, que nunca quieren hacer algo transformador ya que es más fácil hacer lo que  está escrito. Por ejemplo, es clave la empresa pública y la empresa público-privada en sociedad para dar servicios.

 

Hay que ser creativos, dependiendo el lugar, para distintas actividades. En el Municipio de San Fernando hicimos una empresa náutica, que funciona perfectamente y que genera muchísima renta que le queda a la ciudad y al municipio en particular. Y el otro tema es que toda obra que mejora la circulación de la ciudad, que ordena territorialmente a través de obras de pavimento, iluminación y demás, tiene que hacerse por contribución por mejoras. Por lo cual, el vecino tiene la posibilidad de participar también y el gobierno tiene que dar cuenta de lo que hace. Y no estamos recargando en tasas montos para hacer obra pública y para que los vecinos aplaudan o nos voten. Hay que hacerlas por contribución por mejoras con los procedimientos legales que hay y que son bastante transparentes. Esto exige una organización municipal que planifique, que esté dispuesta a dar la cara, a presentar las propuestas, los proyectos, a discutirlos con los vecinos, a ejecutarlos y a rendir cuentas.

 

¿Cómo debe ser asumida la calidad del gasto municipal para alcanzar una eficiente administración económica?

 

 La calidad la tenemos que evaluar en cuanto al destino que se le da a los recursos públicos, en función del compromiso que tomó la gestión política. La calidad ante todo es gastar el dinero en lo que la gestión política se comprometió con los ciudadanos. No hay que gastar en cualquier otra cosa y cuando se gasta en otra cosa hay que hacerlo público, hay que explicarlo. Yo creo que ante todo la calidad va a ser valorada por los ciudadanos cuando se dé cuentas públicamente, de en qué se gasta. Después están los vecinos si están de acuerdo o en desacuerdo. Pero cuando uno se atreve o se compromete en dar cuenta de en qué gasta o hacer explícita las decisiones que tomó, seguramente se va a preocupar para que ese gasto o esas decisiones tengan calidad. Cuando uno no da cuentas o no está habituado a dar cuentas no va a haber calidad en las decisiones que toma, tanto del gasto como de otra cosa. Por eso digo que el gasto tiene que estar dirigido a objetivos de gobierno, objetivos de gobierno que tienen que haber sido comprometidos en la gestión política que votó el ciudadano y dar cuenta del cumplimiento o no de ese compromiso para el cual se gastó determinado monto de dinero.

 

¿Qué indicadores considera son los más importantes para seguimiento de la situación económico financiera de los municipios?

 

Por un lado los de recaudación, el porcentaje del cobro de tasas, no en plata sino en cantidad de cuentas; el porcentaje de mora, la mora expresada en meses de deuda; el porcentaje de endeudamiento; por ejemplo un municipio, en mi opinión, es aceptable que tenga hasta un 10/12 % de endeudamiento porque es el giro normal de un municipio, mayor porcentaje es complicado. 

 

En el porcentaje de cobrabilidad de tasas lo que hay que ver  siempre es la proporcionalidad en la distribución de la carga. Si tengo baja cobrabilidad en las tasas más baratas, puede explicarse por situaciones económico sociales complicadas. El problema es que no tenga baja cobrabilidad en el segmento de la tasa más alta. Entonces, si hay una proporcionalidad en la distribución de la carga de sostenimiento de la ciudad, lo que hay  que  seguir permanentemente, semanalmente, es el porcentaje de cobro de las tasas municipales por cuenta y esa cuenta segmentada de acuerdo a los sectores económicos que son los cuales  tienen que contribuir y también la mora. 

 

En cuanto al gasto, el primer elemento clave para ver si está bien, si hay un cierto grado de seriedad en la administración, es  la proporcionalidad en la distribución del gasto. Los municipios normalmente tienen 6 ó 7 rubros generales, gruesos, en los que distribuye el gasto como, personal, trabajos públicos, salud. ¿Cómo se distribuye el gasto? Si tenemos el gasto concentrado en personal, ahí vamos a tener algún problema. Si lo tenemos concentrado en obras públicas o en uno de los rubros de obras públicas o en uno de los rubros de salud, también podemos tener algún problema de eficiencia. No nos olvidemos que una comunidad es algo muy vivo, y como todo ser vivo hay que tratarlo con mucha prudencia y la prudencia parte también de mantener una proporcionalidad en la distribución del gasto de forma tal que todo ciudadano se sienta parte de esa ciudad. Si gastamos mucho en el personal municipal seguramente va a haber actividades en la ciudad que no van a poder ser financiadas por el municipio y los vecinos lo van a notar. Y si gastamos mucho en limpieza urbana y nos olvidamos del personal también se va a notar. Por eso creo que se mide en la proporcionalidad del gasto que tiene que ver con la racionalidad.

 

¿Considera que los municipios son buenos gestores a la hora de recaudar? ¿Qué recomendaciones haría?

 

Pueden ser los mejores, no me cabe duda. Por la inmediatez, por la cercanía, por el conocimiento en las posibilidades de mantener actualizada la información sobre la vida del municipio. Para ello tienen una gran virtud, muestran en qué gastan lo que pagan los vecinos. Pueden ser los mejores en el ida y vuelta, en el feedback con el ciudadano. Recomendaciones para esto: como  dijimos la primera decisión es la convicción. Después, una equipo dedicado a esta tarea, un equipo que tenga protección política; que no lo operen los Concejales o la estructura política que pide favores (perdón cuando digo los concejales yo fui concejal); es un equipo dedicado a cobrar. Tampoco son el servicio social para hacer excepciones.  El servicio social está en otra dependencia; en el área tributaria se está para cobrar y lo importante es que todo el municipio, ante todo los que están en ese lugar de la organización, sepan que están para eso. La organización para ese fin que puede ser maleable, es decir, se va adaptando a las nuevas circunstancias, a las nuevas tasas que puedan aparecer; y la evaluación de esa gestión es por resultados, pero que es gestión para adentro y para afuera. En esto no hay que tenerle miedo a comunicar, hay que hablarle a los vecinos y explicarle. El problema es cuando no se explica. Cuando el municipal, el intendente, los secretarios, se creen pequeños faraones: no debe ser así, somos servidores públicos y en ese sentido estamos obligados a dar toda la información y a cumplir con el mandato que tenemos de cobrar las tasas.

El otro elemento importante para ser los mejores es un monitoreo permanente de la actividad económica en la ciudad, un observatorio que vaya detectando, especialmente el mercado inmobiliario. Que vaya detectando como está la actividad económica, donde se genera la mayor renta, la menor renta, de forma tal de no castigar al comercio que sufre o a la industria alguna situación coyuntural y ser socios de los que por alguna situación coyuntural hacen muy buena renta. Entonces observatorio inmobiliario y observatorio económico.

 

¿Y qué recomendaciones haría cuando la recaudación municipal se terceriza? 

 

La primer recomendación es que el personal municipal se sienta celoso de que se terceriza, porque se la pierden ellos, eso es lo primero, “muchachos tercerizo porque a ustedes no les da la bota de potro”. Más que nada para mejorar la motivación. 

 

Lo que sí creo que se puede tercerizar y eso es bueno, es el cobro de los morosos, con conducción municipal siempre. Toda aquella cantidad de cuentas morosas que a veces se transforman en un lastre para la propia organización municipal que tiene su lógica, que es distinta a la organización privada para cobrar impuestos. Entonces cuando esa morosidad se empieza a transformar en un lastre muy pesado para la propia administración ¿qué hay que hacer? Tercerizarla. Por supuesto que el que queda en deuda también es el personal municipal, pero hay que tercerizarla para cobrarla, para no perderla.Y una vez achicado, porque después llega un momento que se achica mucho ese padrón de morosos, es la inteligencia fiscal. El descubrir a partir de la lectura de la cobrabilidad por territorio o por rango de ingresos, de valor de tasa, la inteligencia fiscal. Ver cuáles son las líneas de distribución de renta que van apareciendo a través de eso. Eso siempre va a ser el diálogo, es un asesoramiento para el diálogo. Y conducir la tercerización, controlar los resultados y muy de cerca. El mismo control de gestión que se le hace al personal municipal que se lo conduce  por resultados, lo mismo con el sector tercerizado. 

 

¿Cree que las nuevas tecnologías pueden ayudar a mejorar la administración económico financiera municipal? ¿Qué cuestiones considera fundamentales que se deben seguir y controlar con las nuevas tecnologías?

 

Las nuevas tecnologías ayudan muchísimo para la comunicación, para la información. Yo creo que hay que darle mucha información al ciudadano sobre  el valor de las tasas y lo que significan con el resto de los gastos de la ciudad.

 

Las cuestiones que considero fundamentales son la comunicación, informar al ciudadano y que tenga acceso a devolver la información. Informarlo, no desde sentir que se está cometiendo un pecado al cobrarle la tasa, sino diciéndole por qué le cobramos la tasa, para hacer qué cosas y rindiendo cuenta de lo que hacemos. En eso, las nuevas tecnologías de comunicación son fundamentales y esto de comparar el valor de la tasa respecto a alguna actividad. Por ejemplo, si Ud. cobra la tasa vial, ¿cuánto cuesta el km. de mantenimiento de un camino rural? Cuesta tanto, ¿cómo hacemos? A Ud. le cuesta 10 m. lineales de camino de ancho. Ni hablar de compararlo con la producción, si hay una zona productiva rural con el valor del kilo de animal, con el valor de la tonelada o el quintal. Y en la ciudad, lo mismo, con los objetos de consumo, los yogures, etc. Cuánto le cuesta por día vivir en una ciudad. Y las nuevas tecnologías para informar eso son clave.

 

¿Considera que una buena capacidad económica y financiera municipal es síntoma de mejor autonomía?

 

No se puede hablar de autonomía seriamente si uno no es capaz de generar un camino para  tener capacidad económica y financiera municipal. Si uno no tiene una buena gestión económica y financiera mejor que no se meta hablar de autonomía porque lo van a sentar de un manotazo. Después están los demagogos o los que dicen cualquier cosa. Pero creo que esto es también un recurso político para hablar con los ciudadanos. La expresión de esa autonomía es: ¿estamos dispuestos a poner todo lo que tenemos que poner para vivir en la ciudad con justicia social, equilibrada, donde todos tengamos la posibilidad de desarrollarnos de estar orgullosos de la ciudad? y que también se cumplan los compromisos de coparticipación. Ahora, pensar en que vamos a ser todos felices en una ciudad, sentirnos bien y tenemos que viajar toda la semana a la capital de la provincia para pedir recursos económicos, no. Nadie nos va a creer. Entonces esa autonomía que siempre es relativa, nadie es independiente y menos un municipio, es un baluarte para poder inclusive tener diálogo político más adulto, sino no hay posibilidades. Si no hay capacidad económica y financiera, mejor no nos metamos a querer ser mayores de edad. La autonomía es un diploma de mayor de edad. Cuando uno es mayor de edad se tiene que hacer cargo de algunas cosas.

 

 

 

Volver