martes, 09 de agosto de 2022
El tiempo - Tutiempo.net

Crear ojos en la calle garantiza la seguridad

Principios y acciones ilustrativas para avanzar en el diseño de políticas públicas de seguridad urbana.
En este artículo transcribimos el punto sobre Seguridad Urbana que forma parte de la Nueva Agenda Urbana (NAU), documento desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat)
 
La NAU se basa en la importancia del diseño urbano y la planificación para la seguridad al apoyar la provisión de redes bien diseñadas de calles seguras, accesibles, verdes y de calidad y otros espacios públicos que sean accesibles para todos y libres de crimen y violencia, incluyendo acoso sexual y violencia de género. Considera la escala humana como un factor importante de la planificación urbana y promueve medidas que permitan el mejor uso comercial posible de los pisos a nivel de calle, fomentando los mercados y el comercio locales, tanto formales como informales, así como iniciativas comunitarias sin fines de lucro. Llevar a las personas a los espacios públicos y promover la circulación a pie y en bicicleta con el objetivo de mejorar la salud y el bienestar, NAU 100. Además, pide la integración de medidas inclusivas para la seguridad urbana y la prevención del delito y la violencia, incluido el terrorismo y el extremismo violento. Mediante la participación de las comunidades locales y los agentes no gubernamentales pertinentes en el desarrollo de estrategias e iniciativas urbanas - NAU 103. El ODS 11 fomenta las mejoras en la seguridad urbana al pedir el acceso a “viviendas seguras y asequibles”, “a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos, mejorando la seguridad vial, especialmente mediante la expansión del transporte público” y al “acceso universal a espacios verdes y públicos seguros, inclusivos y accesibles” - Metas 11.1, 11.2, 11.7 de los ODS.
 
Principios
 
Crear “ojos en la calle” garantiza la seguridad. Jane Jacobs teorizó la famosa teoría de que “los ojos en la calle” son fundamentales para la seguridad urbana: “Debe haber ojos en la calle, ojos que pertenezcan a aquellos que podríamos llamar los propietarios naturales de la calle. Los edificios equipados para manejar a extraños y para garantizar la seguridad tanto de residentes como de extraños, deben estar orientados a la calle ”(Jacobs, 1961). Este principio significa que la presencia de personas en aceras, calles, escalinatas y balcones de la ciudad aumenta la seguridad de esos espacios, porque las personas naturalmente cuidan los espacios que les interesan. Cuando estos espacios cotidianos son accesibles y habitados, facilitan a los vecinos, comerciantes y visitantes se conozcan, lo que aumenta la cohesión social y la seguridad.
 
Reconocer la relación entre el crimen y la marginación sistémica. Las soluciones que abordan la actividad delictiva deben reconocer las cuestiones sistemáticas y sociales en lugar de considerar el delito como resultado del fracaso moral individual. La mayoría de las veces, las pandillas y la actividad delictiva se forman porque un grupo marginado carece de las disposiciones sociales o financieras para prosperar dentro de un sistema. El aumento de los niveles de delincuencia a menudo se asocia con una mayor disparidad de ingresos. Perpetuar la idea de que el crimen es el resultado de fallas morales individuales puede fomentar el racismo sistémico, la marginación y la vigilancia de personas y grupos marginados.
 
Incrementar el acceso al transporte. La investigación del Instituto de Reforma Urbana (anteriormente el Centro para el Urbanismo de Oportunidades) demuestra que las personas de bajos ingresos tienen mayores oportunidades si pueden vivir en barrios más accesibles o multimodales (Litman 2015). Dado que el aumento de los niveles de delincuencia puede asociarse con disparidades de ingresos, un mayor acceso a las oportunidades económicas puede ayudar a prevenir la delincuencia.
 
Generar responsabilidad, visibilidad y debido proceso. Donde existe una infraestructura legal débil, puede desarrollarse un ambiente corrupto en el cual el crimen y la informalidad se vuelven culturalmente aceptados. La rendición de cuentas, la visibilidad, el debido proceso y los controles y equilibrios son cruciales para una sociedad equitativa y próspera. Los gobiernos pueden modelar esto creando sistemas públicos transparentes y responsables de la ley, la propiedad y la planificación, con amplias oportunidades para la participación pública.
 
 
Acciones ilustrativas
 
Concentrarse en fomentar el uso de las aceras por los peatones. Seguir los principios de planificación para garantizar que las aceras tengan usuarios continuamente, diseñando espacios verdes, sostenibles, aptos para bicicletas y transitables que estén bien conectados en toda la ciudad. Concentrarse en el desarrollo compacto y de uso mixto para atraer a los peatones a las aceras (Jacobs, 1961). Los espacios amigables para los peatones ayudan a mantener los “ojos en la calle” y también mejoran la accesibilidad a las comodidades necesarias de la comunidad.
 
Reducir las disparidades de ingresos, proporcionando conectividad de transporte en todos los niveles de ingresos y barrios. Las comunidades que viven en áreas que no están bien conectadas con el transporte público, o que están incomunicadas, enfrentan niveles concentrados de delincuencia. Medellín pasó de ser la “capital del asesinato” del mundo a reducir su tasa de homicidios en más del 75% luego de la implementación del teleférico (Vulliamy, 2013). Este medio de transporte conectaba a comunidades de bajos ingresos que vivían densamente en colinas empinadas y que anteriormente no tenían acceso a trabajos, educación y otras comodidades de la ciudad.
 
Instalar vigilancia no invasiva y no violenta para reducir los riesgos. Proporcionar cámaras, dispositivos de emergencia (como un botón de pánico) o guardias de seguridad adicionales en áreas de alto riesgo para reducir el crimen, el vandalismo o los daños a la propiedad (Fox, 2005). Al mismo tiempo, la vigilancia por sí sola no evitará ni eliminará el crimen en un área que no está bien atendida por el transporte, las oportunidades económicas, la educación y otros servicios esenciales.
 
Dar legitimidad a los vendedores ambulantes y otros negocios informales. Reconocer a los vendedores ambulantes, apoyando sus negocios a través de la provisión de espacios de arrendamiento subsidiados, permisos y licencias, turismo y mercadeo, y subsidios y préstamos comerciales de apoyo. Al legitimar las empresas informales, los gobiernos pueden mejorar la visibilidad de sus actividades y el cumplimiento de los códigos, reglamentos y leyes. Hay que tener cuidado de legitimar y reconocer las empresas informales sin imponer tarifas, multas y procesos excesivamente costosos o que consuman mucho tiempo, que podrían empujar a los proveedores hacia los sectores informal o del mercado negro.
 
Proporcionar programas sociales, rehabilitación y empleo para adictos, personas que estuvieron en la cárcel y personas sin hogar. El crimen y la reincidencia persisten, en parte, cuando no hay oportunidades económicas e inclusión social adecuadas. El distrito histórico de la ciudad de Panamá, Casco Viejo, estuvo una vez plagado de robos, actividad de pandillas y tráfico de narcóticos. A través de un programa de rehabilitación y empleo alternativo centrado en ex miembros de pandillas y sus familias, el distrito histórico se ha convertido en un próspero centro de hospitalidad (Kahn, 2015). Los programas de rehabilitación y capacitación laboral deben incluir apoyo social y económico integral para ayudar a las personas con el reingreso a la sociedad. Además, los gobiernos deben eliminar o condonar tarifas, multas y deudas en las que se incurre en relación con el consumo de drogas, la falta de vivienda o el encarcelamiento, que son contraproducentes para la inclusión social y las oportunidades económicas.

Apoyar programas que ayuden a los jóvenes en riesgo a conectarse con mentores y modelos a seguir. Financiar y enfocarse en líderes comunitarios y organizaciones sin fines de lucro que involucren a jóvenes en riesgo como programas modelo para brindar capacitación y educación en habilidades vocacionales. En los Estados Unidos se ha demostrado que la tutoría disminuye los factores de riesgo asociados con la violencia juvenil, como el abuso de sustancias, la participación en pandillas y la exposición a la violencia, y mejora los factores de protección asociados con la reducción de la violencia juvenil, como seguir participando en la escuela, conexión con la familia y otros adultos o mostrando comportamientos sociales positivos. La tutoría puede ser eficaz cuando se incorpora en programas con un objetivo o enfoque específico, como el logro académico o la preparación profesional, o cuando se produce de manera informal con entrenadores, maestros o miembros de la familia extendida (Causa raíz, 2015) 

Fuente: ONU - Habitat

Mas Noticias

Te Recomendamos

Volver