jueves, 20 de enero de 2022
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XXVI Cumbre de Mercociudades – Declaración de Esteban Echeverría 2021
Los días 1, 2 y 3 de diciembre se desarrolló en la ciudad de Esteban Echeverría, Buenos Aires, la XXVI Cumbre de Mercociudades, de la que participaron representantes de gobiernos locales de más de 9 países de América del Sur. Luego de un importante trabajo durante las tres jornadas, se cerró la Cumbre con una declaración que enfatiza sobre la necesidad de crear “territorios inclusivos, sostenibles y resilientes” para un “mundo más justo, diverso y equitativo”.

A continuación, se transcribe la Declaración de Esteban Echeverría:
 
El 3 de diciembre de 2021, en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad y el 15º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), la Asamblea de Mercociudades declara:
 
Ante el inicio de la etapa de pos pandemia y tras los efectos que la reciente crisis sanitaria ha causado, la humanidad toda debe atesorar la primera y gran enseñanza que la misma nos ha dejado: ninguna persona, ninguna comunidad, ninguna nación puede salvarse sola, sino en una relación de solidaridad, fraternidad y cooperación entre los actores sociales, políticos y económicos en todos los estratos.
 
Sin embargo, debemos leer el escenario global que ha revelado la pandemia en clave latinoamericana y en virtud de las demandas específicas que se visibilizan en el Sur global, de las cuales muchas son históricas y se han profundizado, mientras que otras tantas han surgido como respuestas particulares de las necesidades del siglo XXI en nuestra región.
 
El contexto de la pandemia ha puesto en perspectiva el vínculo indisociable entre el desarrollo humano, la cuestión climática, la naturaleza y la biodiversidad. Habitamos el mismo planeta y nos urge luchar por su salud y sustentabilidad en todas sus aristas. Por ello, pensar en el bienestar de las personas y en el desarrollo de sus comunidades implica trabajar por la justicia social y la equidad asociadas a la justicia ambiental y la justicia climática.
 
Durante 2020 y 2021 la situación de pandemia ha puesto a prueba a los gobiernos locales ante la ciudadanía. Como siempre en situaciones complejas los gobiernos locales hemos sido el primer eslabón de la democracia y hemos estado presente junto a nuestras vecinas y vecinos al afrontar la diversidad de desafíos que la prolongada situación de pandemia nos trajo.
 
Entendemos que nuevamente desde las bases y la acción los gobiernos locales resolvimos situaciones diversas y complejas, como implementar procesos de vacunación en tiempo record, asistir a los más necesitados en la etapa de pandemia y pos pandemia, guiar en el proceso de aislamiento y cuidado a la población en los momentos más críticos de la pandemia, y asistir y acompañar a todos y todas en el territorio en esta etapa de pos pandemia y de vuelta a la “normalidad”.
 
Tenemos claro que este proceso complejo y en algunas situaciones traumático, ha dejado a los gobiernos locales grandes aprendizajes y fortalecido su capacidad y creatividad en la gestión diaria. No obstante, entendemos que para los municipios de América Latina –la región más desigual del planeta- la pandemia ha acrecentado las desigualdades, entre ricos y pobres y entre regiones centrales y periféricas.
 
Los gobiernos locales latinoamericanos tenemos claro que debemos trabajar de manera mancomunada y colaborativa en revertir esta situación, generando territorios inclusivos, sostenibles y resilientes. Nuestro rol es determinante para hacer real un proceso de transformación que garantice un desarrollo sostenible a partir de la armonía entre la economía, la vida en sociedad y el ambiente. En este sentido, debemos contemplar una ecología de acciones para articular desde la planificación, la gestión y rendición de cuentas; y contribuir así, desde lo local, a la agenda regional y global.
 
Los gobiernos locales entendemos la cuestión climática y la biodiversidad en una relación de homeostasis con lo social, lo económico, lo sanitario, lo cultural, lo artístico, lo comunicacional, la naturaleza, el diseño de nuestro hábitat y, por supuesto, lo político. Este nuevo horizonte nos revela la centralidad de la población y de cada individuo en tanto sujeto de derechos y obligaciones integralmente, pero esa centralidad gira en torno de cada mujer y cada hombre en su vínculo con la naturaleza y el planeta en su conjunto.
 
No obstante, para alcanzar ese equilibrio y cumplir con las metas que dicta la agenda global, deben visibilizarse las pronunciadas asimetrías entre los países centrales y los periféricos, que, a su vez, se replican entre las grandes urbes y las ciudades de nivel medio. Esta brecha se acentúa, ya que las primeras acceden con mayor facilidad a la agenda global y a las políticas implementadas por los Estados nacionales, mientras que las periféricas carecen de recursos suficientes para ajustarse a los estándares establecidos.
 
En este sentido, el trabajo conjunto entre las ciudades miembro de Mercociudades hizo posible elevar la voz y el posicionamiento de nuestra comunidad ante la COP 26, llevada a cabo recientemente en Glasgow. De este modo, se manifestó nuestro firme compromiso con las metas ante el cambio climático y la urgencia por encontrar una convivencia armónica entre los seres humanos, el planeta y la biodiversidad, aunque sin soslayar el escenario actual de una macrocomunidad que ha sido históricamente desfavorecida.
 
Debemos destacar que, mientras las ciudades del Cono Sur somos instadas a cumplir con los compromisos climáticos globales, queda soslayada una realidad: nuestras ciudades poco aportan al consumo y la producción de GEI, pero sin embargo nuestras economías son las más afectadas por las consecuencias del cambio climático a través de tifones, huracanes, sequías y diversas modificaciones de regímenes climáticos. Debemos hacer hincapié en que Latinoamérica es una de las regiones de mayor biodiversidad en el mundo y cuenta con abundantes recursos naturales, pero el apremio económico, el endeudamiento y su estado de vulnerabilidad han acrecentado la primarización de sus economías y con ello la desocupación y la pobreza.
 
De este modo, celebramos el compromiso multilateral entre las naciones, aunque consideramos pertinente ratificar el principio fundamental de las responsabilidades comunes y diferenciadas para poder pensar en los compromisos globales en clave “Sur” y con perspectiva regional. Por ende, resulta esencial que se dinamice un financiamiento rápido y efectivo a la causa climática y de biodiversidad, no solo para la mitigación de gases de efecto invernadero, sino para la adaptación al cambio climático en las regiones periféricas en general y en Latinoamérica, en particular. Al ser la región con la mayor brecha de desigualdad en el mundo.
 
Por su parte, la tríada gobiernos locales-universidades-empresas demuestra ser determinante para enfrentar los desafíos actuales. En tanto garantes de las comunidades como el primer eslabón y punto de referencia de la vida cívica y democrática para la comunidad. Cuando los Estados locales refuerzan su vínculo con las universidades, apuestan al desarrollo sostenible de sus comunidades en un círculo virtuoso. De este modo, fortalecen la ciencia, la tecnología y la profesionalización de su población y, al mismo tiempo, favorecen el crecimiento de las industrias y nutren de profesionales locales a las empresas que, a su vez, ofrecen oportunidades laborales a la comunidad. Es por ello que es insoslayable el protagonismo de los municipios y prefeituras para el desarrollo sostenible, así como también para la gestión de la salud, tal como ha sido el proceso de inmunización de la población. En este sentido reiteramos nuestro pedido de suspender temporalmente los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra el COVID-19, para continuar favoreciendo la fabricación a escala mundial de los antígenos que ya han salvado a millones de ciudadanos y ciudadanas en nuestra región y el mundo, e impedir así la muerte de cientos de miles de personas que aún no han podido tener acceso.
 
Pero este rol protagónico también se advierte en la concientización de la ciudadanía respecto de sus derechos y obligaciones y la necesidad de una relación saludable con el entorno en todo su conjunto. En este sentido, a 26 años de la creación de Mercociudades, el rol del gobierno local, en tanto la primera institución política que actúa como expresión directa de la ciudadanía, se ha resignificado y los gobiernos locales hemos tomado mayor dimensión del protagonismo singular que tenemos como catalizadores de las necesidades comunitarias y, muy particularmente, al enfrentar los desafíos que nos ha planteado este nuevo contexto.
 
A la luz de este escenario, debemos trabajar hacia una instancia superadora que contemple, además, una agenda común que considere un camino interseccional hacia la igualdad y la inclusión de todo el conjunto de las personas. Por ello, los gobiernos locales debemos profundizar nuestras políticas de género y diversidad, de juventudes y de diversidad étnica y políticas migratorias, así como también las intergeneracionales para propiciar ciudades inclusivas, propositivas y de puertas abiertas.
 
De este modo, reforzamos el rol indiscutible de las juventudes y la solidaridad transgeneracional que el desafío del desarrollo sostenible lleva implícito, así como la urgencia por acompañar la voz de quienes han estado invisibilizados históricamente, por lo que nos esforzaremos por alcanzar este propósito.
 
En este sentido, desde MERCOCIUDADES continuamos trabajando por los siguientes objetivos:
 
● Generar espacios de debate para que los gobiernos locales puedan exponer sus propias agendas, demandas y prioridades en el marco de la agenda internacional.
● Fomentar una agenda ética consensuada que permita visibilizar la voz de los gobiernos locales latinoamericanos en el contexto global.
● Profundizar las políticas de integración entre las redes para articular lazos de cooperación y gestión mancomunada.
● Propiciar la participación de la ciudadanía en espacios de debate.
● Consolidar políticas de género y diversidad en todos los estratos de la vida ciudadana.
● Propulsar iniciativas tendientes al acceso al financiamiento para la construcción de ciudades resilientes, inclusivas y sostenibles.
● Propiciar espacios de debate en pos de articular políticas que favorezcan el bien común y el bienestar de la ciudadanía.
● Consolidar iniciativas de articulación entre los gobiernos locales el sector privado, los ámbitos científico, tecnológico y educativo para propiciar la innovación y desarrollo de políticas de sustentabilidad.
● Albergar proyectos de cooperación entre las ciudades miembro y entre redes instituciones afines.
● Ampliar la oferta de capacitaciones en materia de resiliencia, innovación y participación ciudadana.
 

En virtud de esta agenda común, las intendentas e intendentes, las alcaldesas y alcaldes, las prefeitas y prefeitos y las jefas y jefes de gobierno, que participamos en la XXVI Cumbre de Mercociudades, en el Municipio de Esteban Echeverría, nos comprometemos a profundizar nuestros esfuerzos por construir territorios comunitarios y democráticos en los que todas las personas tengan garantizados sus derechos y vivan en paz, armonía y respeto entre todas y todos y con su entorno y el planeta en general, en el marco de políticas de sostenibilidad que garanticen un mundo más justo, diverso y equitativo. 

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