sábado, 31 de julio de 2021
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Municipios y género, ¿dónde están las mujeres en los gobiernos locales?

El compromiso transformador de las ciudades y los territorios hacia la generación igualdad.

Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) presentó, en el marco del Foro Generación Igualdad, la publicación “Un movimiento municipalista feminista global: el compromiso transformador de las ciudades y los territorios hacia Generación Igualdad”. La herramienta recoge las principales prioridades y compromisos de las ciudades y territorios en torno a la igualdad de género para los próximos cinco años.

 
Entre los temas que aborda el instrumento se encuentra la entrada de las mujeres en la política local y cómo esa participación ha posibilitado la puesta en marcha de otras modalidades de ejercicio del poder, más colaborativas y menos jerárquicas, aspecto que se vincula de modo directo a sus experiencias de vida y militancia. Asimismo, los esterotipos y las barreras que las mujeres deben sortear en los espacios de decisión, entre ellas, las llamadas “paredes de cristal” que aluden a la segregación horizontal que relega a las mujeres a determinadas áreas, por lo general asociadas a los esterotipos de género.
 
 
A continuación se transcriben dos apartados de la publicación.
 
¿Dónde están las mujeres en los Gobiernos Locales? Aún lejos de la paridad
 
Las mujeres han avanzado en ocupar puestos de decisión política, y la obligación de las cuotas de género han sido un punto fundamental en estos avances. Si bien asistimos a un paulatino incremento de la representación de las mujeres en múltiples niveles de decisión, persiste un techo de cristal que limita su ascenso a las esferas reales de poder. Datos alrededor del mundo revelan la extendida sub-representación de las mujeres en todos los niveles de decisión, y los municipios no son una excepción.
 
Para monitorear el progreso hacia la Meta ODS 5.5. desde la perspectiva municipal, se adoptó un nuevo indicador además del establecido respecto a la representación parlamentaria. Se trata del indicador ODS 5.5.1b, creado por ONU Mujeres con el apoyo de CGLU para medir la proporción de escaños ocupados por mujeres en los gobiernos locales.
 
De acuerdo con este indicador, de los 133 países que han reportado sus datos, las mujeres representan el 36% de los órganos deliberantes de los gobiernos locales, pero sólo en el 15% de estos países han superado el 40%. En más de la mitad de los países las mujeres representan entre un 10 y un 30%, mientras que en el 12% de los países las mujeres representan menos del 10% de los cuerpos deliberantes a nivel local. De estos 133 países, solo en dos las mujeres alcanzaron el 50% de representación[1].
 
A nivel global, los datos de representación de las mujeres en los órganos deliberantes, como concejalas o regidoras, no son homogéneos entre las regiones, tal como se infiere en el Gráfico 1, a continuación:
 
Si bien podría celebrarse el hecho que la composición de los órganos deliberantes de los gobiernos locales es discretamente superior a los alcanzados en los parlamentos a nivel mundial (36% y 24,9% respectivamente), lo cierto es que los puestos ejecutivos están aún más lejos de lograr el equilibrio representativo. Según una investigación de la City Mayors Foundation, las mujeres representaban en 2018 sólo un 20% de las alcaldías del mundo.
 
Sin embargo, la representación de mujeres electas en gobiernos locales por país varía contundentemente por región. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, encontramos promedios cerca del 50% de mujeres alcaldesas electas, hasta una nula representación (0%) en otros países, tal como vemos en el siguiente gráfico:
 
Los datos de representación son realmente relevantes para un diagnóstico del estado de la democracia y la igualdad de género. Sin embargo, el monitoreo en relación a la representación de las mujeres en los municipios no ha tenido la misma expresión que a nivel de parlamentos nacionales, siendo la recolección de datos desagregados a nivel local uno de los principales desafíos.
 
Aun cuando los organismos electorales y las instituciones nacionales de estadísticas vienen desplegando esfuerzos para la producción y monitoreo de datos, la realidad es que la sistematización de la información no es homogénea. A nivel de los gobiernos locales, la insuficiencia de datos, junto a la inconsistencia y limitada calidad y comparabilidad de éstos dificulta en muchos de los casos, visibilizar las brechas que aún persisten alrededor del mundo. Los obstáculos en la obtención de los datos, refieren centralmente a la existencia de distintos tipos y niveles de gobiernos locales, incluso dentro de los mismos países. También, al hecho que las elecciones y los períodos de gobierno pueden variar también respecto al nivel nacional, lo cual dificulta su recolección y comparabilidad.
 
Desde las posiciones que han ido ocupando las mujeres, y sus articulaciones y redes, se vienen alentando fuertes procesos tendientes a revertir de modo definitivo el concepto de lo político como masculino, cuestionando el liderazgo hegemónico patriarcal en cargos políticos de liderazgo en las ciudades y los territorios.
 
Se ha avanzado de manera sostenida aquí, en instalar medidas para equiparar viejas desigualdades, tales como las cuotas o cupos políticos para las listas electorales de los partidos - las llamadas acciones o legislaciones positivas-. Sin embargo, cabe alertar aquí, que si bien estos instrumentos necesarios de equiparación, pensados como transitorios, han conseguido que los cuerpos legislativos aseguren un porcentaje de participación de mujeres, no han logrado traccionar de igual manera la representación de mujeres en los ejecutivos de los gobiernos locales. Es aquí, que las actuales corrientes propongan medidas de paridad como un marco definitivo de justicia representativa en los sistemas democráticos (Bareiro y Soto, 2015)[2]
 
 
Los territorios locales como catalizadores a la participación de las mujeres
 
La Declaración conjunta ante la 65° Sesión de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW65) del colectivo organizado de Gobiernos Locales y Organizados, reunidos en la Global Taskforce establece entre otros como marco orientativo del accionar de los Gobiernos Locales a la Declaración Mundial de la Unión Internacional de Autoridades Locales (IULA) de 1998 sobre las mujeres en los gobiernos locales; el Programa Mundial para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Vida Local de los Gobiernos Locales y Regionales de París de 2013; la Carta Europea para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Vida Local de 2006; así como las recomendaciones de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), en particular la de número 35 sobre la necesidad de hacer frente a todos los tipos de violencia contra las mujeres y las niñas.
 
Y es aquí que CGLU, a partir de la voz de su Secretaria General Emilia Saiz, sostiene que: “La Generación Igualdad es un punto de inflexión para defender que la igualdad ya no es una opción, sino un elemento necesario para la recuperación. Las mujeres pueden poner sobre la mesa una nueva formulación de políticas y un nuevo municipalismo en los escenarios internacional, nacional, regional y local, y los gobiernos locales pueden ser un catalizador para la participación de las mujeres y la formulación de políticas feministas. En este marco, son promisorias las acciones de los gobiernos locales por la potencia de su alcance y proximidad para por fin a las violencias políticas de las mujeres líderes”[3]
 
El ámbito político, siendo un contexto históricamente patriarcal, se ha modelado como un espacio de tensiones, luchas de poder y competencias que han alcanzado a las mujeres que se han incorporado a él. De hecho, en la actualidad asistimos a fuertes resistencias al avance de las mujeres líderes, los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Un embate que busca debilitar la fuerza de una incontestable renovación política liderada por mujeres con agendas transformativas.
 
En este marco, el rol de las redes de los gobiernos locales es fundamental al momento de alentar avances que articulen la igualdad en la diversidad que existe entre las mujeres, atravesadas por distintas intersecciones. Uno de los retos más decisivos para las mujeres que participan en espacios de poder y toma de decisión, pasa por promover pactos para la acción articulando una agenda política de defensa de los derechos de las mujeres, desde los distintos espacios y plataformas políticas de las que se forme parte. En ese sentido, es imprescindible fortalecer la “sororidad” de las mujeres lideresas y políticas desde la conciencia de género.
 
Para el marco municipal, los mecanismos de articulación lo constituyen las asociaciones y redes nacionales de alcaldesas y concejalas que reúnen a autoridades políticas del ámbito municipal de los distintos partidos políticos. La defensa de los derechos políticos las mujeres y el empoderamiento político de sus socias son centrales a la agenda de estas asociaciones, aunque se constata que uno de los esfuerzos de los últimos años pasa por constituirse en una masa crítica capaz de tener una mejor agencia e incidencia política en distintos espacios a partir de la construcción y articulación de agendas de género desde un liderazgo feminista[4]
 
Fuente: Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU)
Acceda a la publicación: file:///C:/Users/Usuario/Desktop/SP_Publicaci%C3%B3n_Movimiento-municipalista-feminista-global.pdf
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[1] ONU Mujeres, 2020. Women’s representation in local government: A Global Analysis.
[2] Bareiro, Line y Soto, Lilian, 2015. La hora de la igualdad sustantiva. Partici- pación política de las mujeres en América Latina y el Caribe hispano
[3] CGLU: El Movimiento Municipalista Feminista hace un balance del Proceso de Beijing en el Foro Generación Igualdad en México
[4] ONU Mujeres, 2018. Hacia la democracia paritaria en los municipios

 

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