sábado, 10 de abril de 2021
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Ciudades y pandemias, futuro más justo, verde y equitativo

Informe de ONU-Hábitat para reducir el impacto de futuras pandemias.

ONU-Hábitat publicó un nuevo informe "Ciudades y pandemias: hacia un futuro más justo, verde y equitativo" con el objetivo de demostrar cómo las ciudades pueden reducir el impacto de futuras pandemias y ser más prósperas, justas y respetuosas con el medio ambiente.

La ciudades han atravesado una crisis en salud pública debido a la COVID 19, registrando un 95% de los casos en las áreas urbanas; en este contexto se enfrentaron a los desafíos en la movilidad y el transporte seguros, el aumento de las necesidades de agua y saneamiento, el uso crítico de los espacios públicos y las consecuencias económicas de los cierres de negocios.

En torno a estas problemáticas muchos gobiernos locales respondieron rápida y eficazmente para prevenir la propagación de la pandemia y mitigar sus efectos,  buscando soluciones para una rápida recuperación.

En este marco, el informe aporta recomendaciones que incluyen un enfoque a nivel local en la planificación de vecindarios y comunidades autónomas e inclusivas. Asimismo muestra cómo las ciudades compactas y bien planificadas, que combinan funciones residenciales y comerciales con espacios públicos y viviendas asequibles, pueden mejorar la salud pública, la economía local y el medio ambiente.

Es por ello que plantea que los líderes locales y los planificadores urbanos necesitan repensar las ciudades en base a los patrones de desigualdad caracterizados por la falta de acceso a los servicios básicos, la pobreza y las condiciones de hacinamiento, que han sido los factores desestabilizadores que aumentaron la escala y el impacto de la COVID-19.

El Informe describe cómo puede surgir una nueva normalidad en las ciudades "donde la salud, la vivienda y la seguridad se priorizan para los más vulnerables no solo por necesidad social, sino también por un profundo compromiso con los derechos humanos para todos". Esto requiere que los gobiernos tengan un mayor enfoque en políticas para proteger los derechos sobre el suelo, mejorar el acceso al agua, el saneamiento, el transporte público, la electricidad, las instalaciones de salud y educación y garantizar una conectividad digital inclusiva.

En relación a la densidad urbana y la pandemia, el documento establece que la densidad de las ciudades no ha sido el factor decisivo en el aumento de las tasas de infección y mortalidad por COVID-19. Sino que el acceso a los servicios, la demografía, las condiciones de salud preexistentes, la infraestructura social y las medidas de respuesta oportuna determinaron la escala y el impacto de la pandemia. Es por ello que una densidad urbana bien gestionada es muy diferente del hacinamiento.

En este marco, ONU Hábitat recomienda que para promover una densidad adecuada de población y detener la tendencia de la expansión urbana en todo el mundo, se debe considerar un mínimo de 15,000 personas por kilómetro cuadrado. Aunque esta densidad puede tomar varias formas, dichas densidades deben estar bien diseñadas y planificadas para evitar un posible hacinamiento, teniendo en cuenta la forma, la función y el diseño construidos. Por ejemplo, 20.000 personas que viven en un kilómetro cuadrado en un edificio de apartamentos de 10 pisos se verán diferentes en comparación con la misma cantidad de personas que viven en chozas de un solo piso en la misma área.

El documento resalta que en un principio se señaló a la densidad de población como un factor de vulnerabilidad al imponerse el "distanciamiento social" en las ciudades al comienzo de la pandemia. Sin embargo, una rápida comparación de las ciudades a nivel mundial en relación con las tasas de infección por COVID-19 demostró que no existe ninguna relación directa entre las tasas de infección por COVID-19 y la densidad de población.

Según datos aportados por el informe, las ciudades con densidades de población más bajas, como Los Ángeles y Brasilia, han tenido tasas de infección por cada 100.000 habitantes mucho más altas que Bombay, Dhaka y Hong Kong, a pesar de su densidad de población mucho más alta.

En relación a ello, la evidencia muestra que la densidad de las ciudades no ha sido el factor decisivo en el aumento de las tasas de infección o mortalidad por COVID-19. Más bien, el acceso a los servicios, la demografía, las condiciones de salud preexistentes, la infraestructura social y las medidas de respuesta oportuna determinaron la escala y el impacto de la pandemia.

De hecho, cuando está respaldada por un buen diseño y una prestación de servicios adecuada, la densidad puede permitir la conectividad y la respuesta a emergencias. Por ejemplo, al observar las diferentes medidas implementadas dentro de las ciudades, está claro que la densidad bien diseñada ayuda a movilizar el apoyo de emergencia, incluidos los servicios médicos, alimentarios y básicos para familias vulnerables y la prestación de atención domiciliaria durante los encierros que se vuelven más manejables hasta una escala particular.

Es por ello que los datos sugieren que hay muchos otros factores, particularmente relacionados con las desigualdades en cuanto a ingresos, etnia y prestación de servicios, que pueden ser muy importantes y decisivos para determinar la propagación del virus.

Por último el documento aporta una serie de beneficios potenciales de una densidad bien planificada - para responder al COVID-19:

- Las ciudades densas y bien planificadas a menudo tienen un mejor desempeño económico y más recursos para una respuesta de emergencia. La correlación entre la densidad y la prosperidad de las ciudades está bien documentada.
- Las densidades de población bien planificadas tienen una mejor prestación de servicios de salud y otros servicios esenciales, así como una mayor concentración de atención especializada y servicios como hospitales.
- Bien planificados, los entornos densos tienen una experiencia más sólida con la vida colectiva y organizada y, por lo tanto, han sido mucho más capaces de adaptarse a las restricciones preventivas.
- La densidad bien planificada permite economías de escala y apoya la provisión de servicios básicos adecuados y asequibles para todos.

Fuente ONU-Hábitat

Acceda al documento completo: 

https://unhabitat.org/sites/default/files/2021/03/cities_and_pandemics-towards_a_more_just_green_and_healthy_future_un-habitat_2021.pdf

 

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