viernes, 26 de febrero de 2021
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Constanza Mias*

Autora del Libro "Las Excusas Ensucian"

Los costos elevadísimos de no hacer nada con la basura

Exagerada generación de basura y desmanejo de la gestión. Por Constanza Mias.

Parte I

La exagerada generación de basura por parte de la población y el desmanejo por parte de los Estados, han convertido el tema de los residuos sólidos urbanos en uno de los grandes problemas ambientales de la República Argentina. Sostengo que este fue un proceso de transformación, ya que, hasta no hace mucho tiempo la problemática de los desechos, al igual que el alumbrado público, el mantenimiento de las calles, el barrido, la salud, la educación, la seguridad, etc. eran estrictamente tratados como un servicio público que el Estado debía brindar porque cobraba y aún sigue cobrando, una tasa para hacerlo, lo que conocemos como ABL. En los últimos 50 años se han acentuado los problemas debido, por un lado, al aumento lógico de la población y, por el otro, al cambio inaudito de los esquemas de manufactura y consumo.

En la provincia de Córdoba, la basura genera una imagen desagradable en los pueblos y ciudades, y eso es así porque la inmensa mayoría de las poblaciones sólo cuenta con basurales a cielo abierto en los que se realizan quemas con el único objetivo de reducir su volumen y así aumentar la vida útil de dicho predio. De más está decir que esta mezcla de indiferencia y pereza generan un elevado riesgo ambiental, social y de salud pública. Es necesario un esfuerzo mancomunado para acotar el problema, por un lado, atacar la generación excesiva de residuos desde el involucramiento individual y desde la promulgación de la indispensable y eternamente discutida ley de envases y, por otro alertar a los estamentos gubernamentales sobre el costo elevadísimo que estamos pagando cuando decidimos no hacer nada. Es forzosa consensuar una conducta pública y privada basada en políticas sustentables para que así, quizás, podamos abatir la proliferación de basurales que contaminan el ambiente natural, los pueblos y las ciudades. Debemos comprometernos, a incorporar prácticas que permitan reducir la generación de residuos y facilitar la separación, recolección, traslado y tratamiento final.

Mucho se ha escrito sobre la participación del sector educativo en la resolución del problema ambiental de los desechos como un hecho indiscutible, pero poco se dice de la dignificación de la tarea de las miles de personas que trabajan día a día en la recuperación de materiales, a partir de nuestros deshechos, para obtener unos pocos pesos para su sustento diario, además de buscar materiales que puedan ser vendidos como buenos cirujas que son y tienen el ojo bien avezado van en busca de los que las empresas de la industria alimentaria, un supermercado o almacén desechan porque están vencidas o a punto de vencer y para ellos es como encontrar un tesoro…pero vencido…, su alimento.

Debemos pensar y ejecutar programas integrales de manejo adecuado de residuos sólidos allí donde éstos se encuentran, enfrentando la realidad incómoda de mirar a los ojos a personas que podrían mejorar notablemente su calidad de vida con un mínimo de colaboración de nuestra parte a la hora de separar en origen los residuos. Debemos coordinarlos con instituciones, con directivos, con periodistas, con empresarios, con vecinos, con docentes y con alumnos. En un futuro próximo, todos deberíamos ser promotores ambientales y es de vital importancia que la ciudadanía no plantee la problemática desde la perspectiva de los portadores de malas noticias, sino de la de los ejecutores de programas, de los soñadores de un futuro mejor para toda la humanidad.

Realidades y retos
Se sabe que, en los últimos años, la cantidad y composición de los residuos sólidos urbanos en Córdoba se ha modificado sustancialmente. De acuerdo con aproximaciones debemos asumir, con un margen de certeza razonable, que pasamos de unos 300 grs/hab/día en 1950, a 1300 grs/hab/día en el año 2019, mientras que en ese período la población de la provincia aumentó de 1,5 a 3,5 millones. La generación de residuos aumenta 4 veces más rápido que la población, es decir, somos más personas y consumimos muchísimo más.

Para ayudar a solucionar el problema es necesario tomar conciencia y realizar al menos dos acciones concretas. La primera es consumir de manera más responsable, ejercerciendo nuestro derecho a decidir qué comprar, eligiendo preferentemente aquellos productos que sean amigables con el ambiente. La segunda es fomentar la separación de los residuos sólidos desde la generación y proporcionarnos la infraestructura mínima para poder llevar a cabo esta tarea, ya sea en el trabajo o en nuestro hogar. No estamos sugiriendo el regreso a una vida austera y frugal, alejada de las comodidades que nos acerca la tecnología, solo sostengo que ese kilogramo extra de residuo que hemos aportado al sistema, que está constituido casi exclusivamente por embalajes y por desechos tecnológicos, sea separado en origen. Esto no es un trabajo extra impuesto por el estado que usurpa nuestro tiempo, es una imposición moral para colaborar con aquellos que menos tienen y que viven de medrar en nuestros residuos mientras nosotros decidimos mirar hacia otra parte.

Un estudio escrupuloso de los materiales con que están elaborados cada uno de los productos que consumimos nos acerca a la real comprensión del problema de los residuos. Los envases de gaseosas, los envoltorios de caramelos, el papel, las lámparas, los automóviles, la ropa, entre muchos otros, se fabrican a partir de recursos naturales. Los plásticos, si no son reciclados, se obtienen del petróleo. Las latas de gaseosas son de aluminio, que es un metal muy importante para la fabricación de otros objetos. El papel se produce de la madera, por lo que es necesario talar árboles para hacerlo. Casi todos los productos que utilizamos habitualmente son recursos naturales o los utilizan para su conformación, es decir cuando hablamos de autos, ropas, joyas, objetos de higiene, etc., en realidad deberíamos pensar que estamos consumiendo agua, bosques, minerales, petróleo, energía. Cuando nos deshacemos de lo que consideramos basura, estamos desperdiciando recursos naturales.

En la actualidad la forma más común de desprendernos de los residuos es sacarlos a la calle para que el recolector los tire en algún sitio, ubicado lejos de la ciudad, a cielo abierto sin ningún control, donde cirujas bregarán por conseguir su sustento mientras nosotros, en un ejercicio de negación colectiva, nos quejamos de los olores, humos y alimañas que supimos generar entre todos.

¿Qué son los residuos sólidos urbanos?

Es el material, producto o subproducto que, sin considerarlo peligroso, se desecha, parte del cual puede reaprovecharse o requiere disposición final. Pueden ser residuos inorgánicos como vidrio, metales u orgánicos biodegradables, como frutas y verduras, restos de poda, entre otros. En los procesos biológicos que se dan en la naturaleza toda la materia se descompone en diferentes materiales, los cuales son reaprovechados como nutrientes por otros seres vivos, en un ciclo continuo.

En las actividades que realizamos los seres humanos, aunque también seamos parte de la naturaleza, producimos grandes cantidades de basura, parte de la cual si fuera bien aprovechada podría convertirse en energía eléctrica o calor, y además en nutrientes que podrán utilizarse como mejoradores de suelos o como alimento animal.

Dentro de la basura también existen materiales orgánicos de lenta degradación, como papel, cartón, telas de algodón, materiales sintéticos o plásticos fabricados a partir de derivados del petróleo, así como materiales inorgánicos como vidrio o metales no degradables que pueden reaprovecharse o reciclarse. Debido a nuestro elevado índice de consumo, en lugar de seguir procesos lineales como: compra-usa-desecha, debemos establecer ciclos de: compra-usa-reusa-separa para reciclar-aprovecha como energía, en los que sólo se deseche aquello que, con la tecnología actual no podamos reaprovechar.

No es lo mismo Argentina limpia que limpiar Argentina

Cuando en la sociedad se tiene el hábito de tirar su basura en cualquier lugar, es inevitable que ésta termine acumulándose y causando un sinnúmero de problemas, entre los cuales podemos citar los siguientes:

a) la materia orgánica se descompone y origina malos olores, atrae vectores que pueden transmitir enfermedades, y libera metano que es uno de los causantes del cambio climático mundial,

b) se tapan los desagües y los cauces de agua, lo cual provoca inundaciones en épocas de lluvias,

c) se liberan al ambiente sustancias peligrosas y microbios en el aire, los suelos, el agua y los alimentos.

d) como producto de la práctica habitual de la quema indiscriminada de basurales a cielo abierto, año a año se generan incendios que arrasan con cientos de miles de hectáreas y con el presupuesto destinado a la gestión ambiental.

Para resolver los problemas ocasionados por un manejo inadecuado de los residuos sólidos se requieren recursos humanos capacitados, así como recursos económicos, con los cuales se busca mantener limpias las zonas urbanas y rurales, las costas y los cuerpos de agua, y es así que en Argentina vimos pasar impávidos diversos planes tales como el Plan Nacional de Valorización de Residuos (PNVR) del año 1998 o la actualmente vigente, Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) que alberga en su seno el Observatorio Nacional para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, entre otras áreas. Si éstas estuvieran realmente funcionando como debieran, esta materia no tendría razón de ser.

Quizá, nuestro compromiso como ciudadanos y educadores sea que la mayor parte de los humanos dejemos de generar basura de la manera en que lo estamos haciendo, aprovecháramos los materiales reutilizables o reciclables contenidos en los residuos, nos acostumbráramos a poner la basura separada en los depósitos y de esa manera ayudáramos a que los valiosos recursos puestos en los sesudos planes nacionales o provinciales drenen hacia acciones de mayor utilidad.

¿Qué es gestión integral de los residuos?

La gestión integral de los residuos es un conjunto de acciones que permiten contar con:

a) establecimiento de normas para determinar la generación, composición y caracterización de residuos,

b) normas de conducta para el manejo seguro y ambientalmente adecuado de los residuos,

c) recursos humanos formados y financieros disponibles, para brindar los servicios de manejo integral de los residuos de manera eficiente y sostenida,

d) programas de educación, sensibilización, concienciación y capacitación ciudadana en la problemática de manejo de residuos,

e) indicadores claros, medidos por organismos independientes, para evaluar el éxito en la administración de los residuos y, en su caso, corrección de las complicaciones.
Existe una nueva visión del manejo de los residuos que difiere de la forma utilizada en el pasado que consistía en enterrarlos y desaparecerlos de la vista, es decir esconderlos.

En la actualidad, al contrario de lo que sucedía en décadas pasadas donde el nivel de basura generada medía el nivel de desarrollo y bienestar, el manejo integral de los residuos parte de la adopción de medidas que permitan reducir su generación, lo cual requiere cambiar nuestros hábitos de producción y consumo.

El manejo integral también comprende medidas para:
a) incentivar la reutilización y reciclado de los residuos en los mismos lugares donde se generan,
b) separar,
c) acopiar,
d) almacenar,
e) recolectar y transportar,
f) transferir,
g) reciclar,
h) aprovechar la energía,
i) tratar, y
j) disponer de los residuos finales de manera ambientalmente adecuada en rellenos sanitarios, en confinamientos, etc. La combinación de medidas y tecnologías dependerá de la situación de cada comunidad y deberá definirse con base en el diagnóstico de los residuos generados en ellas, su composición y caracterización, así como de la infraestructura y capacidad que exista para un manejo ambientalmente adecuado.

¿Cómo consumidores qué más podemos hacer?

• Comprar sólo la cantidad de alimentos que vayamos a consumir.
• Evitar consumir productos con envases no reciclables, o con envoltorio excesivo.
• Elegir artículos no descartables.
• Usar papel reciclado.
• No adquirir productos no reciclables.
• No tirar basura fuera de los cestos.
• Evitar el uso de vasos, platos y cubiertos desechables.
• Utilizar bolsas reusables para las compras
• Aprovechar al máximo los sobrantes de champú y enjuague.
• Usar lapiceras que utilizan repuestos.
• Utilizar pilas y baterías recargables.
• Donar los artículos que ya no se utilicen, pero que puedan servir.
• Comprar alimentos frescos y no procesados.
• Utilizar las hojas de papel por ambos lados.
• Reciclar, ya que haciéndolo contribuimos a: ahorrar energía, agua y combustibles utilizados en los procesos de producción de materias primas originales y a disminuir la contaminación del medio ambiente.

¿Cuáles son las cosas que no deben olvidarse a la hora de diseñar un programa de gestión de residuos sólidos?

• Asumir la importancia del problema de los RSU, en la agenda política de los gobiernos.
• Articular la gestión de los RSU con otros actores de la problemática como cirujas, medios de comunicación, comunidad, universidades, empresarios, etc.
• Capacitar las personas involucradas.
• Resolver la problemática legislativa.
• Crear organismos de control del sistema de gestión planteado.
• Incentivar la participación de la comunidad.
• Comprender la importancia de crear una política preventiva de la problemática.
• Estudiar todas las posibilidades de tratamiento y solución del problema de RSU.
• Educar, sensibilizar e informar a la comunidad e individuos sobre la gestión de RSU.

El objetivo de la valorización se centra en los residuos sólidos urbanos, esto es, en la basura domiciliaria y en los residuos industriales no peligrosos. En la mayoría de los municipios el depósito de estos residuos se realiza en basurales a cielo abierto con graves consecuencias para la salud de los trabajadores informales, de la sociedad y el ambiente. Por lo general la basura no se trata ni quema. Existen recolectores informales, en especial de papeles y vidrios, y por esta vía algo se logra separar. Tampoco existen políticas de reducción en origen ni de selección en origen. No se cuestionan patrones de consumo. La legislación es débil en este sentido y no existen eficientes políticas de control.

Con respecto a los residuos industriales, es importante incluirlos en el análisis porque provocan impactos ambientales relevantes ya que raramente son vertidos en depósitos de seguridad; sino más bien en la propia planta o en los vertederos urbanos. Además, muchas industrias están ubicadas cerca o dentro de las zonas urbanas y, por lo tanto, el riesgo es mayor.

Determinación de los objetivos de la gestión de RSU

La primera etapa para llevar a cabo un proyecto de tratamiento de RSU es, sin lugar a duda, la determinación de los objetivos. Muchas veces se trata de cumplir normas legales, pero también se puede proponer mejorar una gestión ya existente, o proteger los recursos naturales y el medio ambiente, mejorar la calidad de vida de la comunidad, reducir costos, inserción y dignificación del trabajo de cirujas etc.
En principio existen objetivos a corto plazo para la formulación de un proyecto de gestión de RSU, los cuales se pueden resumir como sigue:

• Determinar los parámetros básicos en campo.
• Formular el anteproyecto de gestión de RSU.
• Formular e implantar el proyecto de gestión de RSU.
• Determinar los materiales a recuperar, separar y reciclar.
• Determinar los procesos de recolección, transporte y depósito o procesado de los residuos.
• En caso de recuperación, determinación de la comercialización de los productos.
• Diseñar un proyecto de incorporación de personal.
• Diseñar e implantar una campaña educativa y de promoción.
• Diseñar la metodología de seguimiento del proyecto.

Con respecto a los objetivos a largo plazo, en principio se trata de cumplir los objetivos planteados inicialmente y de mejorarlos. También se debe revisar el proyecto para tratar de reducir costos, ampliar la lista de reciclables, ampliar el mercado y mejorar la eficiencia de los procesos de reciclado. No existen fórmulas para la elaboración de proyectos sobre RSU. Cada programa generará objetivos diferentes y tendrá metas y prioridades propias de la situación analizada.

Determinación de parámetros básicos en campo

Para el establecimiento de líneas estratégicas de acción referentes al manejo de los residuos sólidos urbanos, es fundamental el determinar la generación, las características y la composición. Los indicadores básicos para el diseño del sistema de gestión integral de RSU son:

• Generación
• Composición
• Peso volumétrico
• Características físicas, químicas y biológicas

Estos estudios se realizarán para diferentes tipos de municipios, barrios, estratos socioeconómicos, fuentes generadoras, etc. Pues en una población existen diferencias en cantidad y composición de la basura. Además, el período de muestreo ha de ser representativo de las actividades de la región.

 *Constanza Mias. Subsecretaria de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Córdoba. Experta en temas de residuos.

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