martes, 20 de octubre de 2020
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Nueva agenda urbana en Cuba en línea con los ODS

Principios y compromisos sociales, ambientales y económicos para su construcción.

La Nueva Agenda Urbana (NAU) es la estrategia global que la ONU proporciona a los estados para su implementación. Esta agenda fue firmada en Quito en octubre de 2016, y consensuada por los estados miembros de las Naciones Unidas. En ella, Cuba ha tenido una fuerte participación en las conferencias de las Naciones Unidas sobre el desarrollo del hábitat mundial, especialmente en la conferencia de 1.996, en la que Fidel Castro afirmó: “...Solo en América Latina se estima que en un lapso de poco más de dos décadas el 85 por ciento de la población se aglomerará en las ciudades.


¿Cómo resolveremos los pueblos de América Latina y el Caribe los terribles problemas que encierra esa proyección alarmante? ¿Dónde encontraremos las fuentes de agua necesarias? ¿Cómo garantizaremos los alimentos indispensables? ¿Qué empleo podremos ofrecer a esos cientos de millones de brazos? ¿Qué educación seremos capaces de brindar a esas legiones de seres humanos? ¿Cuáles serán las condiciones de vida de esas masas incontables? ¿Qué vivienda decorosa podremos garantizarles? ¿De qué manera podremos evitar el deterioro irreversible del medio? ¿Cómo podremos controlar en esas metrópolis monstruosas el crecimiento desenfrenado del delito, de las drogas, de la explotación de los niños, de la depauperación moral de la sociedad? ¿Hasta cuándo será posible en esos conglomerados inmanejables resistir la pobreza, la insalubridad, la muerte, el hambre, la explotación? ¿Acaso no importa esto a los gobiernos? ¿El Estado puede sentirse excluido de responsabilidad alguna en la solución de estos problemas? ¿Es justo considerar que la vivienda no constituye un derecho esencial del hombre?...”.

Cuba cuenta con cerca de 11,2 millones de habitantes y se considera que el país está en una etapa avanzada de transición demográfica al envejecimiento, lo que influye en el bajo crecimiento y reducción al año 2030 de la población total. El 76,8 % de los habitantes viven en áreas consideradas urbanas, por lo que también clasifica como un país de transición urbana avanzada, con un crecimiento significativo en los últimos cincuenta años, lo que ha sido notorio en las ciudades principales a partir de la División Político-Administrativa de 1976, cuando se potenció el papel de las capitales provinciales.

En el país existen unos 7.014 lugares de concentración poblacional, según Censo de 2012; de ellos, 597 clasifican como urbanos, de los cuales 58 alcanzan la categoría de ciudad. La Habana, su capital, mantiene una proporción de población, en relación con la total del país, similar a la que tenía hace cincuenta años (19 %), lo cual ha sido posible gracias a una política de transformación de los polos de crecimiento que permitió reducir su capacidad de atracción minimizando la presión migratoria.

Según expresa la NAU, las poblaciones, las actividades económicas, las interacciones entre lo cultural y lo social, así como las repercusiones ambientales y humanitarias se concentran cada vez más en las ciudades, y ello plantea enormes problemas de sostenibilidad en materia de vivienda, infraestructura, servicios básicos, seguridad alimentaria, salud, educación, empleos decentes, seguridad y recursos naturales, etcétera.

La urbanización también es una oportunidad para el crecimiento económico, el desarrollo social y cultural, y la protección ambiental, siempre que este proceso sea orientado a través de la planificación, el diseño, las finanzas, el desarrollo, la gobernanza y la gestión. Estas ideas fueron planteadas por el Sr. Joan Clos, director ejecutivo de ONU-Hábitat, cuando visitó a Cuba, en noviembre de 2015, para participar en la XV Convención Internacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, lo que ubica a Cuba entre los primeros países donde se visualizaron importantes elementos de la NAU.

La NAU está elaborada sobre la base de principios y compromisos, y parte de conceptualizar que las dimensiones social, ambiental y económica están integradas y son indivisibles.

La dimensión social: la promoción de la inclusión social, la necesidad de poner fin a la pobreza y luchar por la tenencia segura y la valoración del espacio público, así como por la sostenibilidad del patrimonio natural y cultural son algunas de las acciones.

La dimensión ambiental: tener en cuenta los desafíos del cambio climático, el consumo insustentable, los barrios marginales, la energía eficiente y la función económica y social de la tierra.

La dimensión económica: compromiso con la prosperidad urbana inclusiva para todos, con el impacto de la vivienda en las transformaciones económicas, acceso al conocimiento, a herramientas, a la educación, la promoción de inversiones y la innovación.

Para su implementación, la NAUC incorpora los siguientes principios:

• Responde al modelo de desarrollo socialista, enfoque de equidad, inclusión, género, salud, vivienda adecuada, participación y gobernanza urbana.
• A propuesta del Sistema de la Planificación Física, la implementación de la NAUC debe ser aprobada por los gobiernos locales.
• Está en línea con los objetivos de desarrollo sostenible aprobados por la ONU.
• Se validan buenas prácticas que pueden ser replicadas en Cuba o en otros países.
• Tiene una hoja de ruta que guía las acciones, el control y la evaluación.
• Amplia campaña de divulgación que apoye y afiance la implementación.
• Se basa también en el intercambio de experiencias con otros países y con expertos en temas del hábitat, tanto nacionales como internacionales.
• Todos los temas serán transversalizados por el enfoque de género, la dinámica demográfica, la sustentabilidad económica y ambiental, y el principio de la resiliencia urbana.
• Debe ser presentada a la Comisión Permanente de Industria, Construcción y Energía de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

Fundamentación

La capital del país, las ciudades capitales provinciales, las cabeceras municipales y otros asentamientos humanos con función político-administrativa cuentan con planes de ordenamiento urbanístico que definen su desarrollo físico, los cuales son periódicamente actualizados. Entre otros, poseen estudios que especifican sus posibilidades de renovación y crecimiento, es decir, que alrededor de un 70 % de la población cubana actual vive en lugares con propuestas de planeamiento físico; se debe tener una mirada especial que propicie la aplicación de la NAUC teniendo en cuenta los principios siguientes, los que se resumen en la tabla 1 y el gráfico:

1. Ciudades inclusivas, inteligentes, seguras y resilientes.
2. Preservación de la cultura urbana y el patrimonio.
3. Desarrollo económico local.
4. Ecología urbana y medio ambiente.
5. Dotación de servicios básicos.
6. Sistema de Normas Urbanas y legislación.
7. Planificación urbana territorial.
8. Dotación adecuada de espacios públicos.
9. Aseguramiento de finanzas municipales.
10. Gobernanza urbana.
11. Infraestructura urbana.
12. Capacidad de suelo urbanizado.
13. Garantía de accesibilidad y movilidad seguras y eficientes.
14. Equilibrio y vínculos urbano-rurales.
15. Capacidad de oferta de vivienda digna y accesible.

Principios a los que debe aplicarse la NAUC
Ciudad flexible
Preparada para el cambio y la adversidad, con capacidad de recuperación y tomar medidas para reducir riesgos (cambio climá- tico y desastres naturales). Ciudades preparadas para gestionar la adversidad.

Ciudad segura y saludable
Las ciudades tienen las respuestas a los desafíos planteados por la urbanización, las cuales están, a su vez, íntimamente ligadas a los temas relacionados con la economía, el cambio climático, el consumo de energía, la seguridad alimentaria y demás. Ciudades ambientalmente muy habitables.

Ciudad verde
Ciudades con eficiencia ecológica y de carbono. Los edificios por sí solos representan el
30% de las emisiones de gas de efecto invernadero, y la manera que hoy se planifica
y diseña las ciudades tendrá un impacto directo en su capacidad de recuperación y en la eficiencia energética y ambiental del futuro. Una ciudad verde significa promover el desarrollo sostenible basado en la eficiencia de carbono.

Ciudades inclusivas
Socialmente inclusivas, accesibles, atención a la población más vulnerable, equitativas, con desarrollo de la infraestructura urbana.

Ciudad planificada
Planificar para la toma de decisiones sostenibles en procesos participativos con el necesario equilibrio entre lo social, ambiental y económico.

Ciudad productiva
Ciudades más eficientes y mejores opciones para garantizar el trabajo digno.

 

 

 

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