sábado, 08 de agosto de 2020
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Adecuación y mantenimiento de áreas infantiles

La seguridad durante el juego es vital cuando hablamos de áreas infantiles.

Actualmente, en los municipios, conviven parques infantiles de indudable valor lúdico e importante inversión económica, con otros de menor presupuesto, que proporcionan soluciones a las necesidades básicas de divertimento para niños y niñas. Estos equipamientos soportan mejor o peor el paso del tiempo en función de la planificación e importancia que las tareas de mantenimiento preventivo y correctivo han representado desde su instalación y puesta en uso.

La luz roja se enciende cuando se pueden observar desperfectos en forma de maderas astilladas, pinturas deterioradas, suciedad, tornillos visibles, pisos amortiguadores que han perdido su capacidad de absorción, estructuras debilitadas por el uso, desajustes de piezas o, incluso roturas y desaparición de componentes.

Alcanzar este escenario significará dejar la puerta abierta a que se produzca un accidente que inevitablemente llevará asociado una muy incómoda responsabilidad directa para los gestores municipales.

Una alternativa sostenible consiste en recuperar y restaurar materiales, componentes, pisos, etc., y, en definitiva, todas aquellas actuaciones que, respetando normativas y las indicaciones de los fabricantes, permitan una adecuación de las áreas infantiles con el único fin de devolver la seguridad a estos espacios lúdicos y proporcionar una segunda vida útil a los equipamientos que las integran.

Se recomienda realizar tres tipos de inspecciones a los parques infantiles:
1.    Inspección de rutina (de 1 a 30 días máximo).
2.    Inspección funcional (de 1 a 3 meses).
3.    Inspección anual.
 
Inspección ocular de rutina
Pese a que existe una frecuencia recomendable no superior a 30 días, la realidad es que dicha periodicidad debería ser adaptada atendiendo diversos factores como el clima de la zona, la densidad de uso y el grado de vandalismo entre otras claves a tener en cuenta. La inspección ocular de rutina permite identificar riesgos evidentes que pueden derivarse de actos vandálicos, el uso o las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, piezas en mal estado, presencia de cristales, restos de suciedad, elementos sustraídos, etc.


 
Inspección funcional
Se debe realizar al menos una vez cada tres meses. Hablamos de una inspección más profunda cuya finalidad consiste en chequear el funcionamiento y la estabilidad de los equipamientos y, en particular, detectar el desgaste de los mismos.
En la inspección funcional se deben revisar los elementos de los juegos, centrándonos en el desgaste de éstos y comprobando su correcto funcionamiento.

Áreas de juego
- Eliminar todos los elementos que puedan provocar lesiones (cristales, piedras, etc.).
- Comprobar que el piso de seguridad, en caso de poseerlo, no presente un desgaste excesivo que pueda provocar falta de amortiguación de impactos.
- Comprobar que el piso no esté demasiado compacto (arena, césped), que no esté suelto (losetas) y que esté bien extendido y plano (arena, corteza).

Aspectos generales
- Revisar, que las piezas de los juegos estén en buen estado, sin roturas o desperfectos que comprometan la seguridad de los usuarios.
- Observar, que las superficies de los juego, estén libres de objetos y limpias.
- Revisar, que todos los tornillos de los juegos, estén perfectamente apretados para que no haya ningún elemento suelto.
- Verificar los anclajes, los que deben permanecer fuertes y tapados.

Toboganes
- Comprobar que el suelo antideslizante esté en buen estado y que sigua ofreciendo una buena resistencia al deslizamiento.
- Revisar los peldaños, que tengan sus recubrimientos en buenas condiciones.

Hamacas
- Asegurar que las cadenas están bien sujetas y que no ofrecen peligro alguno.
- Verificar que los asientos de caucho estén firmemente atornillados.
- Controlar los soportes de giro que estén en buen estado y que permitan la oscilación de la hamaca sin problemas.

Subes y bajas
- Revisar el muelle interno, debe ofrecer un frenado progresivo del movimiento.

Juegos giratorios:
- Controlar la rotación de los juegos la que debe ser suave; si tienen bolilleros o cojinetes hay que comprobar su desgaste.

Conjuntos (multijuegos):
- Comprobar, si se tiene piso antideslizante, que esté en buen estado y siga ofreciendo una buena resistencia al deslizamiento.
- Revisar los peldaños de escaleras, si tienen recubrimientos plásticos que los mismos estén fijos y en buenas condiciones.
- Verificar que las piezas móviles giren correctamente, sin esfuerzo.
- Comprobar el desgaste de las cuerdas, tanto su superficie como que estén bien tensadas.


 

Inspección principal anual

Se debe realizar una vez al año y su objetivo será comprobar el nivel de seguridad global de equipamientos, cimientos y superficies.
En este caso, la inspección, no sólo se centrará en asegurar que los equipamientos funcionen correctamente, sino que además, se deberá evaluar el estado de materiales y anclajes. 
Al igual que en la inspección funcional, se deben revisar y evaluar los elementos uno por uno, como:
- El estado de los materiales (la existencia de hongos o pudrimiento en la madera, partes de acero oxidadas, defectos en la pintura, etc.).
- El estado de los anclajes (poniendo especial atención a los juegos “empotrados” de forma definitiva).
- Las variaciones de seguridad derivadas de reparaciones o modificaciones tanto en los juegos como en el área.

Es recomendable después de la inspección anual evaluar si la periodicidad con la que se realizan las inspecciones es la correcta, incrementando o reduciendo la asiduidad de éstas dependiendo del estado en el que se encuentren los juegos. Para poder hacer esta evaluación en condiciones en cada inspección se debe rellenar un parte de control con los problemas encontrados, las medidas adoptadas y si éstas han corregido de manera efectiva los riesgos.

Documentación
Se deben conservar registros de todas las acciones emprendidas en relación con la gestión de la seguridad.
Los documentos de un área de juego deberían incluir:
- El certificado de las inspecciones y ensayos efectuados, si corresponde.
- Las instrucciones correspondientes a las inspecciones y al mantenimiento.
- Las instrucciones relativas a la utilización, si corresponde.
- Registro de las inspecciones y mantenimientos realizados.
Estos documentos deberían estar disponibles cuando se necesiten para el mantenimiento, las inspecciones, las reparaciones y en caso de accidente.

Además de las inspecciones citadas deberá ser de aplicación un programa de mantenimiento preventivo asociado y, por supuesto, el mantenimiento correctivo necesario con el fin de preservar los equipamientos en perfecto estado de uso sin riesgos para la seguridad de los más pequeños/as.
 


Mantenimiento preventivo de rutina
Debe cumplir los requisitos de las normas así como tener en cuenta las instrucciones del fabricante.
 
Mantenimiento correctivo
También debe cumplir los requisitos de las normas e incluirá las medidas oportunas para corregir los defectos o para restablecer el nivel de seguridad del parque infantil, como pueden ser la sustitución de piezas o trabajos de soldadura o reparación. En caso de deterioros graves que pongan en peligro el uso de los juegos, deberá procederse a la reparación inmediata o a la retirada o clausura del mismo.

Por último es recomendable incluir en los parques un cartel que contenga:
- Teléfono de contacto para emergencias.
- Teléfono de contacto para mantenimiento.
- Denominación del área de juego.
- Dirección del parque.

Fuentes consultadas:
-Portal Equipamiento y Servicios Municipales
-Equidesa


 

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